¿Y la minería cuándo?

Por: twitter.com/MarxistaEnojado

Mucha inquietud ha generado el aviso del gobierno sobre la racionalización del agua en la zona central del país, una noticia desalentadora que llega como una crónica de una muerte anunciada en materia de crisis climática que azota al país. La escases hídrica es un hecho real que significara un cambio drástico en nuestro modo de vivir y se suma a otras preocupaciones que aquejan al pueblo como es la inflación, la delincuencia, la violencia en los hogares, las deudas, el bullying, la transfobia y un largo etcétera de situaciones que conforman la precarización de la vida y que poco a poco se van acumulando sobre los hombros del pueblo pobre que se ve en la obligación de solucionarlo por su propia cuenta, mientras que las clases más acomodados reciben el amparo del Estado.

Pero frente a esta situación tan compleja es necesario detenerse por un instante y con justicia preguntarse ¿Por qué vivimos una crisis hídrica en la zona central? La respuesta a esta pregunta puede llegar a ser muy subjetiva, esto debido a que los datos estadísticos que nos pueden dar luces sobre lo que sucede están sesgados con datos oficialistas que dejan en una posición de comodidad a algunos sectores industriales y le traspasan la responsabilidad a la ciudadanía. En términos concretos, según datos de Dirección General de Aguas (DGA), el 70% del consumo hídrico del país es usado por la gran agricultura, que con su plantación de especies no nativas y el desvíos ilegal de fuentes fluviales han producido fuertes sequias en zonas donde abundaban los ríos y fauna de todo tipo. Más aun, Chile se encuentra en el puesto 24 en el World Resources Institute (WRI), un organismo dedicado a estudiar el estrés hídrico en el mundo y siendo nuestro país el único de Latinoamérica en encontrarse en los primeros puestos.

Ahora bien, distintas organizaciones y comunidades de la zona central han apuntado su critica a otro factor acechante y erróneamente naturalizado en el país: la gran industria minera, específicamente al proyecto de megaminería Los Bronces perteneciente al grupo empresarial británico Anglo American el cual se encuentra en un proceso de expansión que abarcaría la explotación subterránea del yacimiento. Las alertas que nos hacen cuestionar este proyecto minero son múltiples, por una parte, hay concisos informes del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) del año 2021, que indican lo perjudicial que seria la expansión de Los Bronces para el medio ambiente y la profundización de la crisis hídrica en la zona central. Además, en una conversación con Radio Universidad de Chile, la dirigenta del movimiento No Mas Anglo, Rossana Caldana, expresa su preocupación debido a que la gran minería del cobre consume alrededor de 1.380 litros de agua por segundo, que sería el equivalente al consumo de agua de cuatro ciudades de Concepción.

Debemos hacer énfasis que minera Los Bronces se ubica entre la comuna de Lo Barnechea y Colina, y su expansión subterránea esta planificada para estar debajo del Santuario de la Naturaleza Yerba Loca, una zona geográfica con abundantes napas subterráneas que nutren la zona central del país, por ende, este macro proyecto con deficientes medidas medioambientales y denunciado tanto por organizaciones sociales como por instituciones gubernamentales representa un peligro para el bienestar de los habitantes de la zona central del país.  

Paradójicamente, existen proyectos mineros en el norte grande que utilizan plantas desalinizadora, estas extraen agua de mar y la adecuan para el uso industrial minero para así disminuir el impacto acuífero en la zona, que siendo rigurosos esto no significa que la minería se transforma en una actividad limpia y sin impacto ambiental (debido a la gran cantidad de desechos sólidos y gases tóxicos que producen) pero si responden a una situación en concreto, pero el grueso de las empresas mineras se niegan a implementar estas tecnologías excusándose cobardemente en argumentos económicos.

No podemos negar que el uso cotidiano de agua potable causa un impacto ambiental en la zona, pero en términos concretos no somos nosotros quienes han causado la crisis hídrica en la zona central, si lo han sido las grandes industrias mineral y agrícolas del territorio. Pero aun así, y con todos los datos sobre la mesa, el gobernador Claudio Orrego culpa al pueblo de la crisis producida por la burguesía, nuevamente los pobres tendrán que precarizar aun mas su vida debido a la codicia de unos pocos. Frente a esta crisis, deben ser los ricos quienes paguen, debe ser el Estado quien debe dejar de escudar a las multinacionales y exigirle a estas para que reparen el daño provocado al ecosistema y para esto, aun hay tiempo.