Vendedores ambulantes golpean a estudiantes en estación central

El lumpenproletariado, ese producto pasivo de la putrefacción de las capas más bajas de la vieja sociedad, puede a veces ser arrastrado al movimiento por una revolución proletaria; sin embargo, en virtud de todas sus condiciones de vida está más bien dispuesto a venderse a la reacción para servir a sus maniobras.

Carlos Marx y Federico Engels. Manifiesto Comunista, 1847

El día de ayer 25 de marzo en el contexto de las movilizaciones estudiantiles por el aumento de las JUNAEB, estudiantes secundarios/as fueron brutalmente golpeados/as por vendedores ambulantes en los alrededores de la Estación Central en Santiago, quedando uno de ellos gravemente herido. Lamentablemente no es la primera vez que sucede por lo que es necesario tomar una posición al respecto.

La reacción de este grupo se debe al cierre del metro, lugar donde ellos venden sus mercancías. Su reacción violenta hacia los secundarios responde al interés mezquino e inmediato frente a lo que consideran un mero desorden o webeo de cabros chicos en “su territorio”. Sin embargo, las demandas de los estudiantes por mejores condiciones de vida no sólo representan una demanda de ellos mismos, sino que también el interés del pueblo más empobrecido, ya que, para muchas de sus familias, en plena crisis económica, la Beca aporta para parar la olla y poder resolver la alimentación.     

Hay que ser precisos, no se trata de la mayoría de las personas que se ganan la vida como pueden vendiendo productos en la calle. Se trata de un grupo específico del cual se especula tener nexos con el tráfico de drogas e incluso conexión con los pacos.

Con su actuar, los agresores que hemos visto circular en imágenes y videos de redes sociales, no sólo reniegan de su origen, sino que se ponen al lado de la represión y en contra del interés de su propio pueblo.