Boric presidente, ¿y ahora qué?

Por Jorge Cisternas, equipo Nuestra Trinchera.

Una vez conocidos los resultados de las recientes elecciones que han puesto a Gabriel Boric en la Presidencia de Chile, es necesario plantear ciertos elementos, más allá del efervescente festejo ciudadano, en la votación más numerosa de la historia del país.

Lo primero es indicar que el presidente electo hizo una campaña que se fue entibiando en sus posturas más radicales y que podrían simpatizar con el movimiento popular, dirigiéndose tácticamente hacia el centro en la segunda vuelta, acompañado con la vieja estirpe de la nueva mayoría, un apoyo que en frases y discursos se describe como desinteresado, sin embargo, no podemos dudar que seguramente pasarán la cuenta a la hora de ocupar los sillones más codiciados de la moneda.

Así mismo, el nuevo presidente debe cumplir con la palabra embargada, especialmente la que ocupó en las primarias y primera vuelta.

Aquí resulta fundamental la presión social y popular que se pueda ejercer ante un mandatario que será titubeante entre la llamada gobernabilidad y la expresión de los deseos del movimiento popular. El fin de las AFP´s, la libertad de los presos políticos, la desmilitarización del Wallmapu, Fin del CAE,  justicia y reparación a las víctimas de los DDHH, el reconocimiento salarial para el trabajo doméstico, las 40 horas laborales, aumento del sueldo mínimo, el impuesto a los súper ricos, son algunas de las demandas con que atrajo la atención de grandes sectores de la población que anhelan más justicia y un mejor vivir.

La actual composición del parlamento aparecerá seguramente como una excusa perfecta para graduar o simplemente olvidarse de estos compromisos, ahí es donde la movilización y la presión social debe ser intransigente.     

Lejos de la autocomplacencia y la alegría provocada por el triunfo electoral frente a la extrema derecha, es importante mantener viva la organización para avanzar más allá de los limitados progresos del progresismo que, atado a la institucionalidad y chantajeado por el poder económico, estará más empeñado en dar muestras de buen comportamiento que de avanzar en las demandas del pueblo.