Municipalidad de Pudahuel toma acciones ante red de explotación sexual en el CREAD Pudahuel, centro perteneciente a SENAME.

Durante años ha sido un secreto a voces la existencia de no solo una, sino, cuatro redes de explotación sexual infantil en el CREAD Pudahuel. La primera vez que dicha denuncia se hizo pública fue en 2016, cuando la Fiscalía Occidente identificó a al menos 25 NNA (niños, niñas y adolescentes) víctimas con edad de los 13 a los 17 años.
Dicha investigación logró dar con al menos dos de los responsables de estás redes, en ambos casos, no se trataba de trabajadores de SENAME (como en algún momento se pensó) pero sí de familiares de estos, que utilizaban al funcionario como “puente” para tener acceso a los menores.


Pese a la gravedad de los hechos y la urgencia de intervención y reparación para l@s NNA, el caso en fiscalía aún no está del todo cerrado, es reservado, por lo cual no podemos asegurar que se siga trabajando en él o que se haya detenido a los responsables.

Esta noticia, que nunca debió perder urgencia, hoy vuelve a resonar, pues la Municipalidad de Pudahuel recibe nuevamente la denuncia de la Red de Explotación Sexual Comercial y tráfico de drogas en el centro de NNA ubicado en la comuna. Ante ello, se levanta una reunión con Mónica Jeldres (Jueza del 2º Juzgado de Familia de Santiago) y el consejero Branislav Marelic del INDH (Instituto Nacional de Derechos Humanos) para definir la línea a seguir, dentro de los puntos zanjados (publicados en las redes de la municipalidad) destacamos el inicio de las acciones judiciales y la presentación de las mismas a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

De todos formas, y tal como reconocen quienes sostuvieron esa reunión, las políticas publicas actuales y los mecanismos existentes son insuficientes e ineficaces a la hora de resguardar y promover los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, quienes suelen estar a la suerte de nacer o no en una familia los cuide y respete, en caso contrario, se les desconoce socialmente, dejan de ser vistas como personas integras al que el Estado debe garantizar condiciones óptimas para su desarrollo y se les plantea como sujetos y sujetas de caridad.


Es fundamental discutir en nuestros barrios, con nuestros niñes, en las escuelas, en cada espacio, sobre lo que necesita la infancia y adolescencia. Es una deuda vincularnos con ell@s, escucharlos y trabajar en un contexto social que los integre, sencillamente porque son parte de él y ampliar cada vez más las reflexiones para no depender de mecanismos que cambiarán gobierno a gobierno según los intereses políticos, que buscarán aislar a la infancia pobre, neurodivergente, migrante, étnica, porque visibilizarla implica aceptar que este sistema está pensado solo para quienes cumplen con sus cánones. Es una tarea movilizarnos por y con la infancia, por y con la adolescencia, organizarnos para su promoción y protección.