el militarismo

Por Edgardo

El pasado 25 de octubre se empezó a poner fin a uno de los bastiones de la dictadura de Pinochet, la constitución de 1980, la cual normó nuestra vida durante los últimos 40 años. ¿Pero cabe preguntarse qué pasa con el militarismo? Este, por lo general se entiende como la intromisión o influencia de los militares en lo civil.

Existen razones históricas para pensar que en Chile el militarismo tiene un marcado sesgo de derecha. Un militarismo de izquierda es casi imposible, este pondría en el centro del debate ideas sobre democracia e igualdad que se confrontarían con su visión jerárquica, disciplinada y autoritaria. En Chile el militarismo es antidemocrático, desigual y elitista en términos constitucionales. En el artículo 90 de la constitución, aprobada a la fuerza en la dictadura y vigente hasta el día de hoy, se le encarga a las FF.AA. y a carabineros la misión de garantizar y proteger el orden institucional de la república.

Actualmente, podemos ver esta exacerbación del militarismo, cuando después de la revuelta social de octubre del 2019 el gobierno sacó a los militares a la calle para reprimir a la población con la excusa de poner orden y resguardar la seguridad nacional. Lo hacen continuamente con el mismo pretexto constitucional en el Wallmapu.

El militarismo siempre tendrá una relación conflictiva entre los uniformados y la clase trabajadora. Son las clases propietarias las que se favorecen de su origen social, especialmente de los oficiales y el alto mando. Lamentablemente, hoy en Chile el militarismo está tan arraigado, que hasta se considera normal su interferencia en los asuntos de la población. Algunos ejemplos:

-Presupuesto garantizado de piso mínimo, el cual no puede ser disminuido. El 10% del total de las ventas de CODELCO les pertenecen.

-Previsión y salud propias, y muy superiores al resto de los ciudadanos.

-Beneficios extras en vivienda, bienestar y educación, gracias a su labor represora y estabilizadora.

Nunca hay que creerle a las FF.AA. Sus recursos deben ser utilizados en inversión social y también productiva, además nunca terminaré de entender esa ridícula lógica de la obediencia al mando a ojos ciegos de pensamiento mutilado.