“El Patriarcado somos nosotrxs”

Entrevista realizada por Carlos

Lilit Herrera Contreras vive en Valparaíso. Es, desde siempre, Kawinsadora.

¿Cuáles eran tus sueños y deseos cuando niñx y cómo ellos fueron influidos por la TV?

Cuando yo era un niño de unos nueve años, creo, mis primos, entre dos y tres años mayores que yo, junto a sus amigos del colegio, solían molestar a una compañera suya y a su hermano, un año menor que yo, porque decían que tenía “cara de monstruo”. Recuerdo a uno de mis primos lazándole escupos al cabello de la muchacha durante los recreos, con la complicidad de sus amigos y claro, la mía.

Un día, al salir de clases, mis primos nos llamaron a todos: a sus amigos y a mí, para iniciar una persecución en contra de esta niña y su hermano. Yo sabía que no podía negarme por dos razones: primero, porque yo debía regresar a la casa en compañía de ellos, o arriesgaba un reto importante por parte de mi mamá y papá, así como por parte de toda la familia. Y segundo, porque de no hacerlo, habría sido un gesto de cobardía, y un… niñito hombre cobarde en una familia, de la cual, dos primos llegarían a pasar por la marina más adelante… pues era complejo, niña.

Mientras corríamos por la calle gritándoles “monstruo culiáo”, se englobaba a hermana y hermano, sentía un profundo terror. Le pedía a dios que nuestras víctimas escaparan. Ideé hacerles zancadillas a mis primos, empujarles, en fin, sentipensé taaaanto, pero seguí con el plan para sobrevivir.

Llegamos hasta un pasaje de tantos en el Cerro Barón. Me perdí cuando se había iniciado el “círculo del escupo”. En medio de mi necesidad por llorar, recordé a la Thalía en Marimar, María Mercedes, María la del Barrio, y me pregunté: ¿qué haría la Thalía? ¿Y si tú fueras ella? ¡¿Si tú fueras ella?!

Me fui con la Thalía, y caminé y caminé y caminé y caminé. Si yo fuera la Thalía…

Mis sueños de ser, se estrellaban contra un muro, demasiado perceptible como para engañarlos con fantasías.

¿Cómo vives la pandemia y el trabajo colectivo artístico político actualmente?

En un conversatorio en el cual participé, organizado por la Red de Bibliotecas Populares de Valparaíso, un hombre mayor expresaba que la pandemia implicaba una pausa de lo que había implicado La Revuelta.

Cuando le oí, me pareció que había en su respuesta una convicción, que fue evidenciando su propia rigidez y nada más. Pero sabí, ahora me sucede que hay en esas palabras, o sea… aparece desde los cielos un monumento que se llama Orden. ¿Te acordai de Piñera repitiendo Orden Público? Y entonces, lo que me pasa Carlos: es que me enoja, me seca, vuelvo al lugar de una asamblea de castellano hace muchos años, cuando propuse que se podía hablar de política, tomando té, comiendo. Pues bebidas y alimentos convidan, no solo a abrir más el estómago, sino que invitan a la charla, y por qué no decirlo: a los palabreos.

Mi mamá siempre decía palabrear, las vecinas de mi barrio de infancia también. Mi mamá y mis vecinas, aunque cansadas de sus responsabilidades de esposas-madres, no se alineaban con el Orden del Hombre. Con su Orden Simbólico que, como dicen las feministas radicales de la Diferencia, es un Desorden Simbólico. Uno que nos confunde, y cuando nos nombramos no lo hacemos. Entonces, Carlos, no, no: no es una pausa. Primero, porque la ética de la guerra que sobrevalora al chiquillo mostrando las calugas en la marcha, para dar cuenta de su hombría, esa misma ética que nos hace utilizar términos como luchar, dar cara, hasta la victoria, pues sigue muy presente. Y segundo, porque a la vez que se encendían barricadas, también se generaba un intenso trabajo de cuidado de otrxs.

Pero esa labor que muy bien se expresa en las ollas comunes, por ejemplo, no tiene un relato épico, que es sobre el cual se ha fundado el imaginario del mundo Patriarcal y Colonial, que nos tocó habitar.

Digo esto, porque creo que la pandemia no puede ser reducida a una pausa, como pareciera haberse grabado en muchas respuestas. Es, desde mi perspectiva, un remezón: uno que vino a evidenciar que la Modernidad, como proyecto histórico/civilizatorio radicado en el progreso que nos prometió Piñera, no da más. Porque si ese patógeno nos empezó a contagiar, es que tal vez tuvo que migrar del lugar que el voraz extractivismo le destruyó.

En tiempos de replanteamientos, de crisis profundas, de reflexiones acuosas, los distintos trabajos, acciones, creencias, sentipensares se ponen en cuestión, se dinamizan, se dejan o se recomienzan. En ese sentido, los vínculos que he podido desarrollar se han mantenido, se han dinamizado, han fluido por canales virtuales y otros más presenciales. Como muchxs, me he volcado a aprender cómo se hace para seguir existiendo sin sentir que arriesgas a otrx. Sin caer en esto del virus como un invento e ir sin más a llamar a salir a las calles, a cómo, desde las escrituras, nos podemos hacer cariño.

Participar de instancias como las ollas comunes, generando procesiones mariquitas por las calles, ha sido maravilloso. Redescubrirme en vínculos con otrxs seres de territorios otros, con quienes de pronto he vuelto a converger en este Valparaíso que ha sido sostenido por el trabajo territorial, que ha sido alimentado por las ollas comunes, que se ha acariciado con las palabras suaves de las locas que no tenemos temor a pronunciar un te quiero, ha sido muy revelador para mí.

Definitivamente, los lazos se han removido y han fluido y seguirán fluyendo. Lo cual me entusiasma mucho.

¿Qué dificultades hay para llevar a cabo las propuestas colectivas de las asambleas territoriales tomando en cuenta el poco tiempo que queda después del trabajo remunerado?

He aprendido junto a otrxs que lo colectivo, es eso: colectividad. Lo sé, parece una obviedad, pero es que creo, en ocasiones o, la mayoría del tiempo,

estamos tan pendiente del relato heroico que no reparamos en lo evidente, de una cotidianidad que nada tiene que ver con el rescate de la Tierra Santa.

Hace más de quinientos años, con el genocidio que comienzan a enfrentar estas tierras que fueron bautizadas arbitrariamente como América, lo que se sistematiza es una política de exterminio: porque eso es la colonización, exterminio. Y esa colonización se anida y se alimenta de nosotrxs: quienes hemos nacido con el mandato de la violencia. Entonces, nos transformamos en máquinas de guerra: una ética de guerra corporalizada en nuestros patéticos encuentros de una existencia de héroe caballeresco: uno mesiánico que cree, puede salvar a otrxs.

¿Sabes que hizo Boric el 15 de noviembre pasado? Salvarnos. Fue lo que este caballero Dussel llama Héroe Civilizador. Sacrificarse por otros, cuando en realidad, eso es un invento del propio ser que juega a convertirse en el Héroe Civilizador. Yo no estoy en deuda con Boric, ni con nadie de la casta política, es que nadie, salvo ellos mismos, se deben la jugada salvadora de noviembre de 2019, a espaldas de los movimientos sociales, con los que tanto se llenaba el hocico el Frente Amplio.

Lo de noviembre, Carlos:

fue una expresión más de la política burocrática, que ha intentado transformar a la revuelta en el binarismo básico: apruebo o rechazo.

Una política introducida hace más de quinientos años por los conquistadores, que se dedicó a exterminar la común unidad, la comunalidad. Es por eso que nosotrxs cuando veíamos la revuelta ecuatoriana, no comprendíamos por qué había seres que llevaban a sus hijxs a las manifestaciones. Claro, porque desde nuestra configuración neoliberal no podemos.

Entonces, si hay comunidad: el cansancio se aborda en conjunto. Si hay comunidad: no se necesitan héroes civilizadores. Si hay comunidad, el caudillo es del todo innecesario. Si hay comunidad: se comparten cansancios, alegrías, apoyos, etc.

Ciertamente, ésta y otras dinámicas, han de abordarse en conjunto. El machismo internalizado, la misoginia, las relaciones jerárquicas de poder, etc. Pero así, en colectivo. Yo que me he equivocado tantas, tantas veces, yo que he sido una individualista de tomo y lomo, sugiero comunidad.

¿Qué es lo que más te gusta del arte de Pedro Lemebel?

Que haya sido y continúe siendo una quimera. Que nos permita darnos cuenta que la escritura no tiene límites pre-establecidos, que la miseria siempre ha estado ahí, que nunca se trató de ser gay neoliberal, sino la loca quien siempre ha sido un ente desestabilizador del equilibrio ficticio de esta sociedad de normales, que la clase era tan importante como el labial, porque no somos iguales, porque no queremos lo mismo, porque nunca bastó con ser lesbianas, ni travestis, ni trans, ni nada, ni nada, ni nada, que la política nunca fue una sola y que las plumas podían ser rojas, rosadas y negras.

¿Qué opinas de la construcción argumental de la película Una mujer fantástica comparada con otras películas como La chica danesa o Mi vida en rosa?

No confío en la burguesía.  No confío en burgueses contando historias, porque en su narrativa, ya muchxs no existimos. Sobre la película particularmente: es una historia de amor heterosexual. Uno en el cual muchas trans/travesti/existencias otras, etc,  hemos sido capturadas y muchas veces, aniquiladas.

Porque ese amor está basado en implantar bandera, en una conquista que nos hace aferrarnos a la propiedad privada, en circunstancias que las mariconas siempre hemos sido parte del vagabundaje, de quienes nos fuimos a refugiar a la Chingana, para encontrarnos ahí con quienes, al igual que nosotras, buscaban fluir en la libertad de esta misma fluidez, de no quedarse quietx para ser explotadx por el Patrón.

A mí nunca me gustó la palabra Patrón, y yo la leí en los labios de la protagonista de esta película, también en La Chica Danesa con un actor hombre interpretando a una persona transexual, en circunstancias que el momento histórico exige presencias de corporalidades y existencias otras. Lo cual se sumó al relato del cuerpo equivocado, uno inventado por la propia medicina. Personalmente, ese relato me parece patologizante y violento, y no lo aguanto más en película alguna.

Has mencionado a Mi vida en rosa: cuando la vi y escuché, lloré, porque yo odiaba el rosado en ese entonces. La recomiendo, porque hay rosado, y no es lindo.

¿Cuál es el aporte del libro Historia de la sexualidad a la comprensión del existir humano?

Comprender que la sexualidad, que nuestros cuerpos no son solo una construcción social, son por sobre todo, una construcción política, y que por tanto, las violencias que reciben unos cuerpos, se debe a esta política. Una que es de exterminio de lo anormal, una anormalidad en donde cabemos muchxs. Eso aparece muy claramente en el tomo o libro I “La Voluntad del Saber”. El poder, los discursos de este poder, médico-jurídicos, que van configurando cuerpos, existencias: estableciendo la línea divisoria de lo permitido y de aquello que, definitivamente no lo está. Me parece que ha sido la historia de estos más de 500 años de colonización, pues para mí: esta colonización no se ha acabado. Está presente en nosotrxs que seguimos replicando líneas divisorias. Y ahí, para mí, radica el desafío que yo me llevé, de la lectura foutcaliana.

¿Qué opinas del homosexualismo de la casta artística intelectual griega?

¿Era homosexualidad? La homosexualidad es una construcción de la Modernidad.

¿Está determinado cosmológicamente el binarismo de género por la Luna y el Sol, además de sus múltiples mitos prehistóricos que relatan diferentes binarismos?

Hay un exceso de interpretación sobre textos, experiencias, culturas otras. Sugeriría revisar que se escribe cuando se escribe y por qué suponemos que la gente desnuda busca follar.

¿Cómo se puede sofocar o eliminar la discriminación sociocultural infringida por el patriarcado y el eurocentrismo, y tal vez llegar a una sociedad sin género?

Cuando estemos realmente dispuestxs todxs a hablar acerca de la violencia que emana en cada palabra, en cada gesto, acción, que hemos o estamos realizando, porque el Patriarcado nunca estuvo solo allá afuera, está, fundamentalmente en nosotrxs; el Patriarcado somos nosotrxs. Entonces, creo, podemos entrar a caminos que no conecten en rutas de liberación.

¿Cuáles han sido los aportes y críticas al feminismo del movimiento LGBT+, pensando también en los nuevos tipos de familia? ¿Se puede hablar de la llegada del postfeminismo?

Lo lgbt es parte de una postura política hegemónica de la gaycidad que se afirma con la etapa neoliberal del capitalismo. Una gaycidad que busca casarse, tener hijxs y propiedades. Entonces, yo más bien hablaría que han sido multitudes sexogenerecias. Creo que lo principal ha sido tensionar la diferencia sexual que ha tenido a la mayoría de las corrientes feministas atrapadas en el binarismo hombre/mujer.

Ciertamente, la diferencia sexual ha sido del todo relevante para las corrientes feministas, las cuales pudieron establecer que no solo se trataba de diferencias anatómicas al dar cuenta de hombre y mujer, sino que a partir de lo comprendido como una realidad biológica, se construía el género que originaba las relaciones de opresión de un género sobre otro. Sin embargo, cuando Butler escribe el Género en disputa, establece que tanto el sexo como el género son una construcción social. Lo cual, desde la perspectiva de la diferencia sexual, muchas veces, se interpreta como la negación del ser mujer, porque el sexo… y no es ése el planteamiento. Ejemplo: el médico tiene que indicar el sexo del ser que nació, ¿qué hace? Observa la genitalidad de aquel ser. Serán las proporciones de tal genitalidad, las cuales le darán al especialista, la respuesta. ¿Y si es ambiguo el sexo? ¿Cuál sería un sexo ambiguo? Aquel que no cumpla con las medidas establecidas: un clítoris demasiado grande, un pene muy pequeño, etc.

¿En qué sentido no cumplen con las medidas? No cumplen con las proporciones para la reproducción. Aquí es cuando se habla de personas intersexuales, pero somos todxs quienes hemos pasado por este ojo escrutador que es profundamente subjetivo, pero como la medicina tiene el poder, no podríamos oponer resistencia.

Si a esto se suma el otro planteamiento de Butler, respecto del género como una performance, más escándalo todavía. Mas, es simple: yo, Lilit, al tomar la micro soy joven, al ir al almacén una señorita, al hablar con un señor en la fila del banco: “mire, jov… seño… oiga”. Y todo, según el vestuario. “Ser el maricón que queremos ser”, hemos declarado con las amigas. ¿Cuántas veces hemos podido? Al dirigirnos a nuestras casas, encontrarnos en la esquina con un grupo de hombres: jugaremos a masculinizarnos o feminizarnos, según sea el caso. ¿No es esto una performance? La performance, lo dinámico, no tendría por qué entenderse como superficial. Es ofensivo para quienes, nos ha salvado la vida.

Nombro a Butler, pero hay tantos nombres como el de Gloria Anzaldúa, Teresa de Lauretis y una serie de crónicas de los conquistadores que dan cuenta de existencias otras, alejadas de su binarismo hombre/mujer, esto hace ya más de 500 años.

Pienso,  ahí para mí, radica el aporte, desde ahí, hay que destruir y construir mundos plurales… No me agrada lo post, porque es vanguardia y las vanguardias, salvo las artísticas hasta cierto punto, son de una peligrosa casta de seres iluminados que están a un paso de postular a Mister Mesías.

¿La escuela Maranta Gómez en Chile, el municipio de Santuario en Colombia, Ofer Erez en el ejército de Israel y la ministra Petra De Sutter en Bélgica son una contribución real?

Son experiencias cada una de ellas. En ese sentido, tienen su propio contexto. La Escuela Amaranta Gómez por ejemplo, en mi perspectiva, permite abrir un mundo de posibilidades a seres que saldrán de allí abriendo más posibilidades. Es un ejercicio anticolonial, porque aporta a la autodeterminación, la cual nos negaron hace más de quinientos años. Y sobre Ofer Erez y Petra de Sutter, son una captura, alimento para la insitucionalidad patriarcal que se hunde en la propia agua que destruyó su dique.

¿Cómo se relaciona la teoría qeer con el racismo y la explotación económica capitalista?

Primero, la teoría queer, como muy bien tú lo planteas en tu pregunta, es eso: una teoría. Es decir, una guía a través del cual puedes interpretar un contexto. No es más que eso. Ahora, distinto es hablar de queer a secas. A este respecto, tendría que señalar  que lo queer es lo torcido, lo raro, eso otro. Lo queer es aquello que amenaza con romper el contrato social, pues son todos los grupos sociales excluidos que luego, en los ochenta, en un contexto gringo, se entiende como la reapropiación de la injuria. Pero para mí, este aspecto que pareciera ser lo único relevante, es un aspecto muy importante, pero no el único. Plantear lo que desde lo torcido, desde el rechazo, puede evidenciar su relación con grupos racializados por ejemplo y/o con aquellos que deben/debemos soportar el yugo de la bota explotadora. Porque en el capitalismo, no, no existe el trabajo digno, no para mí al menos.

Pues para mí, la dignidad debería ser capaz de ser materializada en la utopía, y en el capitalismo no hay materialización de la utopía. En la muerte no brota vida, a menos que sea esta vida rebelándose en contra del exterminio.

¿Cómo se debe enfrentar el rechazo y vergüenza familiar con el auto rechazo internalizado de algunos travestis y gays, llegando incluso a aceptar la violencia y la autodestrucción propia?

No podría hablar por otrxs. Lo que puedo decir es que evidenciar la propia violencia que había en mí, me ayudó para iniciar una ruta, para ir arrancándome la bota del patrón y con eso todos los valores propios de un mundo que me enseñó a despreciarme.

¿Qué opinas del concepto de género intermedio usado por los grupos cheyenes estadounidenses, mahu haitianos y xanith omanenses?

Género es una construcción médica desde fines de los años cuarenta del siglo XX. No es un concepto que usara ninguno de estos grupos. Pero si a lo que se apunta, es a ejemplificar existencias fluidas, que habitaban lo que ahora entendemos como lo masculino y lo femenino. Me parece que ahí está la clave: hoy se habla de lo no binario. Si somos capaces de comprender lo no binario en un sentido amplio, más allá de la estética y de la identidad de género, creo podríamos entender más, estas maravillosas existencias que eran fundamentales para su comunidad.

¿Cómo viven la doble exclusión social, tanto económica como biológica, las travestis y cómo esto influye en la explotación efectuada por la prostitución?

Me parece que travesti, a diferencia de transexual o transgénero, es una categoría de clase.

No existen travestis de la Plaza de la Dignidad hacia Oriente, sí, hacia Poniente. Dado que es sinónimo de prostitución y marginalidad, por supuesto que de criminalidad.

Por lo que he podido presenciar y hablar con amigas, hay harta violencia, sobre todo por parte de los clientes, también de compañeras, dependiendo del sector, pero a la vez de alegrías y creatividades. Existe un lenguaje  allí que cualquier ciudadano no lo podría leer. No planteo que sea un ideal, pero creo que es necesario encontrarse con quienes somos vecinxs, y no solo de barrio.

¿Qué experiencias de cancelación y censura has experimentado tú y tus amigxs?

Muchas, todo el tiempo, todos los días. Porque vivimos en una sociedad punitiva. Yo lo fui mucho durante la mayoría de mi vida, ahora lo tensiono, pero es complejo. Pienso en Tiqqun: la sociedad no configura a la cárcel, sino que al revés: la cárcel configura a la sociedad. No sabemos ser otra cosa que gendarmes, hasta que nos damos cuenta que éramos lxs prisionerxs.

¿Es una muestra del fracaso de la modernidad, las cacerías y el acoso policial a las travestis?

Por el contrario, es la prueba de que asistimos a un tiempo histórico que se constituye sobre la normalidad que no es otra cosa que la masculinidad hegemónica. La Modernidad crea Lo Normal, y por ende, a las anormalidades. Dándonos las migajas del Multiculturalismo que nos ofrece diversidad, pero la diversidad no es plural, es pura domesticación… Y quienes no la aceptemos seremos perseguidxs por la policía que no siempre viste de verde… viste de negro y rosa, de negro y rosa!

¿Por qué la psiquiatría y psicología avanzan tan lentamente en la configuración de sus registros sobre el género, la sexualidad, los trastornos y la enfermedad mental?

No es que avancen lento. Género es una categoría médica, todo lo que conocemos es creación de esta perspectiva médica que es solo una, y por ende, totalitaria. Sucede que han estado, desde el 1800, al servicio de los proyectos nacionalistas, es decir: estado-naciones. Ahí tienes tú a Bernardo Subercaseux, quien en el caso chileno, planteaba un proyecto nacional para superar la españolización. Por ende, la ciencia combatirá a la religión. El sodomita se vuelve homosexual, trans, etc. Y serán estudiadxs y perseguidxs, en muchos casos, criminalizadxs también, pues éstxs escapaban de la normalidad, es decir, del orden y sin orden, no hay progreso. Pregúntales al MAS, que ahora que ha regresado al poder en Bolivia: ¿detendrán su proyecto extractivista? Porque devastan lo vivo, porque si lo dices eres una fascista golpista. Entonces lo digo, porque si ya fui psiquiatrizada, ser acusada de golpista, es casi un deseo lujurioso.

A la luz de la jerarquía social que tienen los homosexuales y travestis en la cárcel gracias, y penosamente, al sida que usan como arma contra otros reclusos y gendarmes, ¿estás de acuerdo en usar el resentimiento como defensa violenta? Te pregunto: ¿los grupos excluidos pueden ubicarse en una posición hegemónica en cuanto son excluidos? De todos modos, desconozco esto que me cuentas. Igualmente, creo que es necesario sacarse esa política de izquierda partidista de plantearse la vida en si estamos o no de acuerdo. ¿Qué importa el acuerdo burocrático en un contexto de brote vital? Porque ese estar de acuerdo, Carlos, es burocracia. Así que podría señalar que cada cual viva como pueda la vida