El capítulo del 10% ¿Parlamentariza-ción de la lucha o politización de la protesta?

Por Mati, editor LTB.  

A 9 meses del inicio de la Rebelión popular, y en el actual contexto de pandemia, se produce la discusión sobre las pensiones y el bullado retiro del 10% de los fondos previsionales por parte de los cotizantes. A esta altura no debería ser un misterio para nadie la necesidad de terminar con el nefasto sistema de cotizaciones previsionales individuales, esto no es algo nuevo, desde muchos años se viene trabajando y sumando voluntades en torno a esta sentida demanda, muchas organizaciones han estado en esto, levantando propuestas y movilizaciones. Especial atención merece la instancia que inicialmente se articuló como Coordinadora Nacional de trabajadores NO + AFP (2012) y más tarde ampliándose en el denominado movimiento NO + AFP.

Sin embargo, en el escenario actual, la discusión se ha instalado en el congreso a partir de la propuesta del DC Matías Walker junto al respaldo de la oposición y posteriormente, incluso, parte del oficialismo. Es indesmentible la expectación que la discusión ha alcanzado, quizás en muchas décadas el parlamento nunca acaparó tanta atención y hace pocos días las votaciones eran seguidas por las redes sociales, se transmitían en vivo las sesiones por la televisión abierta y hasta los nombres de los diputados estaban en la boca de muchos y muchas que jamás se interesaron por la agenda parlamentaria. Al parecer había algo que interesaba a la gente; había una posibilidad para recuperar el dinero de las pensiones, justamente en tiempos de crisis.

¿Todo esto quiere decir que la lucha social se parlamentarizó?

Mi respuesta es no. Es más bien un signo de la creciente politización social como consecuencia de la agudización de las contradicciones de clase y el avance relativo de las posiciones que defienden los intereses de la clase trabajadora. Digo relativo porque aún no se manifiesta a través de una organización política propiamente tal, instrumento fundamental para el ejercicio del poder, pero sí ha sido capaz de presionar para poner en la palestra sus propios intereses. Es decir, no ha sido el congreso el que ha ganado instalando un tema para generar adhesión entre la ciudadanía, sino que ha sido el propio pueblo, a través de la protesta, el que ha puesto de relieve sus necesidades en el quehacer parlamentario.

Por otra parte, es evidente que el 10% no resuelve el problema de las pensiones, pero no es menos cierto que gran parte de la población simpatiza e incluso defiende esta iniciativa como suya. Los políticos del parlamento, ni tontos ni perezosos, aprovechan esta contingencia de forma oportunista para tratar de blanquear su imagen, es el camino que eligió por ejemplo Jaime Mulet quien con descarado oportunismo sostuvo en una sesión lo siguiente: “Apelo hoy a esa derecha democrática que tiene más calle y dice conocer la realidad. Estén a la altura, pónganse del lado de un pueblo que sufre” (08/07/2020). Sin embargo, y a pesar de tan magníficas frases, no será tan fácil para Mulet y otros oportunistas como él, de la noche a la mañana volverse “buenos” como si fueran el covid-19 del ex ministro Mañalich. Lo más probable es que una vez terminada esta contingencia vuelvan a ponerse al día con su natural propensión a olvidarse de la gente.

No puedo dejar de mencionar los desesperados intentos de rechazar la propuesta por parte del gobierno y los sectores más recalcitrantes de derecha, en palabras de Patricio Melero: “Soy Diputado de la clase media de Chile, y con la más completa convicción de que esto les perjudica, votaré en contra. Los dirigentes y políticos no estamos para ir con la ola de lo que una mayoría piensa” (8/07/2020). Estos sectores, que se reconocen ya como minoritarios, han recurrido a todo tipo de argucias para poder revertir el retiro de los fondos: extorsión, amenazas, inculcación del miedo, tergiversaciones y falsa publicidad, son las herramientas clásicas utilizadas por estos/as politicastros/as.

Dentro de estas maniobras, y al ver que el proyecto se torna difícil de rechazar, han comenzado a mirar y disputar la “letra chica”. Conocidos defensores de la riqueza sorpresivamente anuncian el respaldo al proyecto, es el caso de Iván Moreira, quien pretende incorporar la condición de que los “realmente necesitados” reciban el 10%, disminuyendo considerablemente la cantidad de personas que pudiesen recuperar parte de lo que les pertenece. Estos manotazos de ahogado son, al mismo tiempo, gestos al empresariado, como para decirles: “lo vamos a aprobar, pero también estamos pensando en ustedes”.

Con todo, es evidente la tensión que vive el poder político que, por un lado, debe representar el interés empresarial, y por otro, debe velar por su propio interés de recuperar la escuálida credibilidad que en algún momento los puso en el parlamento. En este vaivén se encuentra, por ejemplo, el Senador Lagos Weber quien, por la mañana habla de la necesidad de cobrar un impuesto al 10 %, y por la tarde se retracta tras enterarse de la misiva dirigida a él por parte de la Unión Portuaria, a continuación, un extracto de la misma:

“Los portuarios avisamos, a usted y a sus colegas, que de insistir en esta indicación los portuarios de Chile, que ya paralizamos nacionalmente el pasado miércoles 15 de Julio, vamos a volver a paralizar, tomar acciones radicales y golpear en la médula las ganancias de los empresarios…”

Vivimos tiempos en los cuales las contradicciones veladas se hacen evidentes, un proceso de politización creciente donde el pueblo como un fantasma latente presiona en la cabeza de un gobierno y un parlamento que se resiste a morir, pero que, al mismo tiempo, no podrá abandonar su naturaleza pro empresarial y antipopular. Quizás ¡ahora es cuando!, sería un grave error parlamentarizar la lucha y volver a creer en quienes nos han hundido hasta más no poder y ahora simulan rescatarnos con salvavidas de plomo.

Mantener la protesta y aprovechar la contingencia para continuar fortaleciendo las organizaciones, para avanzar en la recuperación de todo lo que nos pertenece, es la tarea hoy para el movimiento popular, lo que ocurra en el nido de las ratas será consecuencia de lo que ocurra en las calles y si nos relajamos, volverán a su natural tendencia por custodiar los intereses de unas cuantas familias que hasta ahora han manejado los destinos de la clase trabajadora.