Debajo de la mesa: Niños, niñas y adolescentes (NNA) en la revuelta popular

Infancia

El 18 de octubre de 2019, y desde un par de días antes, la represión por parte de los pacos se vuelve brutal y en niveles de violencia que solo escalarían pasado el tiempo. Tal vez no lo recordamos con claridad, pero l@s secundari@s eran sacados a lumazos desde los vagones de metro y sus concentraciones interrumpidas por gases, guanacos y detenciones. A algunos, las imágenes que rápidamente se divulgaron por internet, lo tomaron por sorpresa, otros comparaban escenas con la dictadura y la desazón e indignación se sentía a nivel general. Pero la verdad es que l@s licean@s venían cargando esa mochila hace bastante, desde la promulgación de la Ley Aula segura a finales del 2018 diversos establecimientos, principalmente de la comuna de Santiago, se veían atacados a diario por FF.EE, siendo víctimas de montajes que desembocaron en decenas de cancelaciones de matrículas y una cifra no menor de ingresos a SENAME.

Por otro lado, los niños y niñas, gracias a múltiples reformas que nada cambian, llevan años viendo mermado su derecho a la educación, la identidad y la familia, crecer de forma sana y segura e incluso el principio de no discriminación y estos, cada vez más críticos, se han convertido en agentes de cambio que desde sus herramientas propias generan resistencia, sin embargo, muchas veces por el simple hecho de ser pobres, el destino es el SENAME.
A ambos grupos, en los últimos meses, los podemos observar en cada espacio de forma activa, desde la Plaza Dignidad hasta la asamblea de la pobla. Ayudando en la olla común o parando espacios representativos de sus inquietudes.

SENAME transversalmente ha sido el mantel en el cual se esconde el fracaso del capitalismo, una cárcel para niñ@s pobres, una cárcel para adolescentes que sueñan con algo diferente, una cárcel para criminalizar a los NNA que le molestan al sistema; Desde el 18 de octubre hasta el 18 de febrero, 1249 menores fueron detenidos, varios de ellos pasando a control de detención y un porcentaje importante de esos han sido institucionalizados en hogares y centros de detención juvenil. Esta es la mayor expresión de represión a l@s menores, que no solo encierra a quien fue detenido, sino que, vuelca toda una familia a luchar por su liberación, camino que regularmente enfrentan de forma solitaria. Por otra parte, con la PSU y empezado marzo, comenzamos a conocer de forma casi inmediata, que varios dirigentes estudiantiles son excluidos de sus colegios o del sistema de admisión único a la universidad, la suspensión de becas y las sanciones internas de cada establecimiento. Los NNA son sujetos políticos desde siempre, son víctimas de represión, son compañer@s e hij@s de nuestra clase. Tenemos el deber de replantearnos como nos relacionamos con ell@s y que no nos tiemble la mano ni la boca al comprometernos como colectivo a involucrarnos de forma activa en la protección a la infancia y adolescencia cualquiera sea el contexto.