Chile-el apruebo ya viene

APRUEBO

Por: Nicolas Alejandro

El 18 – 19 de octubre abre un periodo revolucionario[1] en nuestro país, lo cual no significa que la revolución la halláramos a la vuelta de la esquina, sino más bien expresa, un proceso de maduración de las contradicciones de clase que hicieron insostenible seguir viviendo en la dinámica de los últimos 30 años[2]. En este marco, el siguiente documento presenta una necesaria reflexión sobre el momento político que estamos asistiendo, que lamentablemente no ha podido ser tensionada lo suficiente desde los sectores revolucionarios y organizados del octubrismo, por no haber tenido la capacidad de plantear una alternativa política concreta. Incapacidad que hoy sitúa a la socialdemocracia en el Gobierno y nos sitúa como vagón de cola en la difícil decisión de tomar postura frente a un escenario, en el cual hemos tenido reducida incidencia, como lo es el proceso constituyente, que en manos de los partidos tradicionales ha sido cercenado respecto a las aspiraciones y potencialidades surgidas en petitorios, demandas y pliegos durante octubre del 2019,  pero a su vez abre la posibilidad de avances concretos en algunas materias y abre el debate y posibilidad respecto a la necesidad de construcción e instalación de un proyecto político alternativo de transformación estructural que lleve adelante un programa en defensa de la vida que materialice los anhelos del octubrismo mediante la lucha directa.

Balances y perspectivas para un segundo tiempo en la lucha

Ha finalizado el trabajo de la convención y ha sido entregado el  borrador constitucional definitivo de más de 450 normas, que será aprobado o rechazado el 04 de septiembre en una histórica votación que convocará a millones de personas en el país y que volverá a ser obligatoria. ¡La alegría ya viene!

Para abrir este debate, si aprobar o rechazar la nueva constitución en el plebiscito, es importante caracterizar los hechos que dieron origen a la convención y que algunos sectores políticos en sus respectivos análisis en ocasiones olvidan.

La posibilidad concreta de echar abajo la constitución de Pinochet se inicia a partir del 18 y 19 de octubre en nuestro país, tras semanas de protestas levantadas y sostenidas por la juventud,  que dará origen a un levantamiento popular expresando el descontento acumulado por décadas de alegrías no cumplidas. “No son 30 pesos, son 30 años ” dirán las consignas que abrirán un nuevo periodo en la lucha en nuestro país, en los cuales los niveles de politización aumentaran sustancialmente expresándose en masivas marchas y asambleas que se multiplicaran a lo largo del territorio, creando un clima de perturbación de la normalidad existente obligando a liceos, universidades y lugares de trabajo a suspender o disminuir sus jornadas habituales de funcionamiento, cuyo clímax será la huelga general del 12 de noviembre donde se paralizará el país sobrepasando las históricas ataduras impuestas a los trabajadores/as que limitan la huelga efectiva[3], en síntesis la amplitud, diversidad y ejercicio táctico de implementar acciones de protesta por fuera de los lugares de trabajo con la participación del pueblo, la juventud, el movimiento feminista y los pueblos originarios, se logrará que la huelga no solo tenga un alcancé sindical, sino la participación importante de la clase trabajadora y los pueblos en su conjunto que permitirán incorporar nuevas reivindicaciones logrando suspender el funcionamiento del Congreso y paralizar en gran medida el transporte, el comercio, los servicios público, etc.

Una jornada histórica – en medio de una rebelión popular en curso – que dejará al borde del colapso al gobierno de Piñera, quien hará un llamado por cadena nacional a establecer un acuerdo de “paz, justicia y nueva constitución”.

Situación de extrema tensión que hará templar a empresarios[4], a los grandes medios de comunicación[5] y obligará al régimen político[6] (que antes se negaba a cualquier cambio en la constitución) a reunirse (desde la UDI hasta el Frente Amplio) y discutir la posibilidad de una apertura democrática y un cambio de la carta magna que posará un manto de impunidad frente a las violaciones a los derechos humanos perpetuados durante la rebelión. Por su parte, los grandes gremios articulados en la mesa de unidad social y la CUT prisioneros de la burocracia sindical, en un contexto de crisis extrema para el gobierno, no volverán a convocar los días posteriores a una movilización de esta envergadura sellándose finalmente el acuerdo entre cuatro paredes.

¿Qué carácter adquiere “el acuerdo de paz y nueva constitución” abierto tras la huelga general del 12 de noviembre? 

Este acuerdo representa una respuesta defensiva del régimen político al ascenso insurreccional del pueblo, con el objetivo de las clases dominantes de canalizar el ascenso de la lucha popular en el terreno institucional, lo cual les permitió dividir al movimiento social, recomponer las fuerzas e iniciar un proceso de contraofensiva para restablecer el orden[7]. Situación que se logrará parcialmente, debido a la llegada de la pandemia, que agravará aún más la crisis social y económica.

Desde el movimiento social las posturas fueron diversas e irán cambiando acorde a las circunstancias, algunos sectores se plantearan abiertamente votar en contra del apruebo u abstenerse (como ocurrió con algunos compañeros/as en nuestra asamblea), por otra parte, muchos sectores depositaran sus anhelos de cambiarlo todo en el proceso constitucional que se abrirá e irán masivamente a votar apruebo, finalmente algunos críticos al “acuerdo de paz y nueva constitución” de alguna manera conscientes de  que la convención tendrá sujeta una camisa de fuerza desde su inicio (ley 21.200), consideramos que tácticamente se debía votar para no marginarse del masivo proceso de participación que llevaría a cabo el pueblo, también la posibilidad de alcanzar algunos avances concretos y su vez comprendiendo la situación como una oportunidad concreta de incidir en el debate nacional y develar las limitaciones del proceso.  En jerga futbolera será como un entre tiempo, una pausa en un duelo que ha quedado empatado, para ser dirimido en un segundo tiempo.

Lo que representará en términos políticos la instalación practica de las tesis  constitutivas del proyecto reformista y socialdemócrata que se venía configurando desde sectores del PC y el Frente Amplio (desde el 2011), las cuales serán aplicadas en la actual crisis política frente a la ausencia de un proyecto alternativo de reemplazo al régimen burgués encabezado por las sectores organizados, revolucionarios y de la clase trabajadora y el pueblo, lo cual tendrá como resultado la continuidad del gobierno de Piñera, la apertura de un proceso de cambio constitucional y la aparición aún embrionaria de una nueva elite política que llegará al Gobierno.

 La victoria del apruebo en el plebiscito de inicio fue tan demoledora, que las posturas del rechazo quedaran debilitadas y dejará abierta la puerta para que la crisis de los partidos tradicionales se profundice, cuestión que veremos expresada en el “fenómeno independiente” que se instalará en la elección de convencionales y capitalizará con una buena campaña comunicacional la lista del pueblo y otros sectores independientes. Sin embargo nuevamente la ausencia de proyecto global, las malas prácticas y los hechos de corrupción no permitirán que este sector independiente logre cuajar en una apuesta hegemónica en la convención y por otra parte, nuestra escasa incidencia y presión desde fuera de lo institucional, que solo tendrá un par de hitos significativos al comienzo de la convención ( por ejemplo la marcha 04 de Julio), y durante la presentación de las iniciativas populares de ley, que luego se verá limitada por capacidades, ausencia de propuesta y atada de manos por el sectarismo de algunos sectores de la izquierda revolucionaria que tendrá como resultado una incidencia parcial o la marginación misma del proceso respectivamente  nos impedirá unir fuerzas en el proceso de presión a la convención.

Esta situación, permitirá a los partidos tradicionales del frente amplio y el colectivo socialista y algunos lobos vestidos de oveja como Atria, que se posicionen como alternativa en términos de conducción política y establezcan un eje de conducción y mantención del status quo en el debate constitucional, estableciendo los 2/3 para la toma de las decisiones del pleno, dando espacio y tribuna a la derecha reaccionaria que se irá consolidando en el camino y permitirá ir encauzando el proceso en favor de la perpetuación del modelo, para tener como resultado una constitución a la medida de lo posible, que dejará los pilares del modelo prácticamente intactos, un sector del rechazo fortalecido y la sensación en el cuerpo del arcoíris de la alegría ya viene.

En términos muy generales dentro los aspectos centrales donde se puso enormes limitaciones para avanzar, está la amnistía a los presos/as políticos, la iniciativa de nacionalización de la gran minería, fundamental para el financiamiento de las demandas sociales, en pensiones se conservará el esquema  de “contribuciones definidas” que mantiene el sistema de afp existente[8], en Salud se aprobará el Sistema Nacional de Salud a medias, debido a que si bien tiene el título de universal, serán rechazadas sus principales herramientas de política pública para hacerla efectiva[9] y finalmente, a propósito de la crisis de los partidos tradicionales, será rechazada la norma que planteaba la plena igualdad a candidaturas independientes a cargos de elección popular.

En términos de avances positivos, se aprobarán normas que apuntan a la desprivatización del agua, estableciendo un rol activo del Estado en la economía capitalista y que consagra derechos humanos ambientales e instituciones para su defensa, se establecerá la paridad como un regla general para todas las instituciones, se reconocerá a los pueblos indígenas pre-existentes al Estado de Chile, se avanzará en materia de derechos sexuales y reproductivos, en materia sindical se progresa hacia la negociación ramal, etc.  Cómo podemos ver, se mantiene los pilares del modelo, sin embargo, se avanza en algunas materias particulares.

Esta situación a generado señales de alarma y gritos al cielo respecto a la limitada propuesta de nueva constitución que tendremos finalmente como resultado, sin embargo, considero relevante realizarnos las siguientes preguntas ¿Era posible aspirar a cambios sustanciales en el proceso convencional?  Veamos en concreto, que significa un cambio constitucional.

Un proceso constituyente, es el proceso “más democrático “dentro de los márgenes del régimen burgués (régimen que queremos derribar). Por lo general en tiempos de crisis, como ha ocurrido en Chile estos últimos años, son las propias clases dominantes quienes conceden este tipo de instancias democráticas para dirimir los conflictos de clase presentes y develados en un contexto de crisis aguda, para ganar tiempo y retomar la contraofensiva. En este sentido es importante comprender que el poder dentro del Estado no se obtiene únicamente por medio de las formas democráticas del voto, sino por el monopolio de la fuerza y el avance en la conciencia de las sectores oprimidos/as.  La representación de una clase oprimida en los márgenes de la democracia burguesa como lo es en términos clásicos el Parlamento o en términos extraordinarios una Asamblea Constituyente son un espejo deformante de las correlaciones de fuerza real, donde la burguesía siempre se ve sobrerrepresentada. Solo la lucha revolucionaria deja al desnudo la verdadera correlación de fuerzas, barriendo toda lo que pueda ocultarla. En la lucha directa e inmediata (…) desarrolla su fuerza infinitamente superior a su expresión en el parlamento[10] o en este caso en un proceso constituyente. Así quedó demostrado en la huelga general del 12 de noviembre nuestra inagotable fuerza y como fue apaciguada dentro de los marcos institucionales.

¿En consecuencia, podía ser transformado el Capitalismo dentro de estos márgenes?

Los hechos hablan por sí solos, más allá de los avances que representa el borrador de la nueva constitución respecto a la constitución de Pinochet, el Capitalismo se mantiene intacto y los pilares del modelo también.

¿Significa que por esta razón las organizaciones nacidas al calor del estallido y quienes aspiramos a cambios revolucionarios debemos restarnos del proceso? 

Aquí hay un elemento crucial en torno a la Estrategia y la táctica que como izquierda revolucionaria venimos confundiendo hace décadas. Este escenario debió haber sido más que una fiebre de opinología contra el proceso de quienes aspiramos a cambios revolucionarios, un tiempo valioso para ir cuajando una alternativa, incidir en el debate nacional e ir denunciando los límites propios de la convención, a su vez ir develando los lobos vestidos de ovejas e ir vinculando a los sectores consecuentes durante el proceso para el segundo tiempo que se avecina. Tácticamente debimos hacernos parte del proceso, acompañar los avances y retrocesos y no esconder la cabeza como avestruz o esperar que cayera del cielo la sociedad ideal que tanto anhelamos. Una vez más esperamos las peras del olmo y nos comienza a ocurrir lo mismo con el gobierno de Boric, limitándose nuestra propuesta a los estrechos márgenes del oposicionismo y la protesta sin propuesta alternativa.

Aquí considero que la izquierda revolucionaria y los sectores organizados del pueblo cometemos un error crucial. Culpamos al pueblo por no estar a la altura, cuando fue el propio pueblo quien puso a los mutilados, prisioneros, etc.  culpamos al reformismo y la socialdemocracia por no avanzar contra el Capitalismo, cuando lo que han hecho es materializar y ser consecuentes con sus apuestas políticas de conciliación ¿y nuestra autocritica cuándo?, de esta manera zafamos de nuestra impotencia de no poder plasmar nuestras convicciones y omitimos nuestra necesaria autocritica de no haber tenido la capacidad de presentar una propuesta, un proyecto o una alternativa a la crisis política en ciernes. 

Volviendo al tema particular que nos convoca en este documento, respecto al próximo plebiscito, ha llegado la hora de fijar posición y en este sentido las posturas sobre la mesa son variopintas, no analizaremos las posturas del rechazo que los medios y las encuestas han difundido en demasía. Nos centraremos en quienes votaran o potencialmente pueden aprobar el 04 de septiembre:

  1. Tenemos todos aquellos sectores confiados del proceso y que a ciegas apoyan el apruebo sin mayores reflexiones o cuestionamientos.
  2. Tenemos quienes aprueban sin mayores ilusiones y con una actitud más bien pasiva.
  3. Tenemos a quienes tienen cero confianzas, han iniciado una campaña de desprestigio o de llamado a la abstención o al voto nulo.
  4. Tenemos a quienes no se habían hecho muchas expectativas y que están por el apruebo para infringir otra derrota a la derecha y para mantener abierta la puerta a nuevos cambios en el futuro, con la fuerza propia del pueblo

Reflexionemos un poco al respecto: Si somos conscientes que mediante un cambio constitucional no podemos derribar el Capitalismo ¿Debe ser nuestra centralidad ponderar la decisión de aprobar o rechazar en función de qué artículos más o qué artículos menos contiene la nueva constitución? 

Considero que no, nuestra tarea debe estar en ponderar los avances y apostar en construir una alternativa mirando el desenvolvimiento de las condiciones objetivas del periodo. Si nuestro diagnostico nos indica que la profundización de la crisis es inevitable e irresoluble dentro de los márgenes capitalistas y nuestra centralidad estratégica es derribar el Capitalismo, nuestra postura respecto al apruebo/rechazo debe estar puesta en términos tácticos en razón de que opción es más plausible para avanzar hacia este objetivo. 

Desde algunos sectores “de aspiración revolucionaria” han venido argumentando que no irán por el apruebo ni el rechazo, otros han optado por anular o finalmente algunos incluso han señalado que si gana el rechazo se agudizarían las contradicciones político sociales de manera favorable para la lucha. Considero que en el momento político que asistimos, cualquiera de estas posturas, refuerza la posición reaccionaria abriendo paso al retroceso, desmovilización y desarticulación de las organizaciones del pueblo pavimentando el camino a la contraofensiva reaccionaria. Es una quimera considerar que el triunfo del rechazo, significa una respuesta inmediata a lo sucedido. La moral es un elemento crucial en el conflicto de clases sociales antagónicas, más aún en los momentos de grandes giros históricos. En consecuencia, el llamado en concreto es a votar apruebo y al calor de la lucha concreta construir alternativa para los escenarios venideros.

No debemos olvidar, en este escenario que la contrarrevolución también puede fraguarse de la mano de la Socialdemocracia mediante el sostenimiento del statu quo y cambios más bien de orden simbólico o la condescendencia de este sector con las posiciones reaccionarias que finalmente le darán espacio para crecer. Así lo demuestran los primeros meses que ha tenido el Gobierno de Boric, quien contrario a sus propias posiciones cuando fue Diputado ha carecido de respuestas integrales para enfrentar la crisis económica, se ha opuesto a un nuevo retiro del 10%, ha continuado con la política de militarización del Wallmapu y han desconocido o matizado la existencia de presos políticos públicamente, etc.

De esta forma, el Gobierno retoma sin escrúpulos las ideas economistas burguesas instalando a un regalón del Banco Mundial como Marcel en Hacienda y el garrote colocando a un Socialisto como Monsalve en el Ministerio de interior, mientras se esfuerza por responder con migajas las demandas del octubrismo en trabajo, vivienda y pensiones.

Esta situación, desde nuestro punto de vista abre dos posibilidades:  Establece su condena a muerte en términos políticos. De esta forma cumple el patrón de los grandes políticos reformistas, hábiles negociantes a puertas cerradas, pero que se revelan impotentes en el transcurso de los grandes acontecimientos históricos donde cobra vigencia la idea de que los cadáveres no sirven de nada para la lucha, pero son bastante buenos para impedir a los vivos combatir[11].  o el gobierno se constituye en una nueva elite política que luchará férreamente por la defensa del modelo como quedó demostrado en la reciente cumbre de las Américas, dispuesto a prolongar la agonía del régimen capitalista, la cual conducirá a una mayor decadencia de la economía, a la desintegración y la gangrena social mostrando su impotencia de mirar cara a cara el porvenir.

Aquí creo que lo central no es poner la mirada en escenarios futuros ideales, sino que es crucial poner los ojos en la situación objetiva de la crisis en curso. ¿Pueden ser resueltas las contradicciones que dieron inicio al estallido dentro de los márgenes del régimen existente? Creemos que no, asistiremos a la profundización de la crisis global y probablemente asistamos a nuevos levantamientos populares. En consecuencia, dentro de esta lectura. ¿Es favorable que gane el apruebo o el rechazo? Nuevamente volvemos al terreno de la estrategia y la táctica. Y esta decisión es de orden táctico, en consecuencia, concuerdo de que es favorable que gane el apruebo, logremos quemar esa etapa, ¡pero debemos comenzar desde ya! ¡A preparar el segundo tiempo! De lo contrario, nos quedaremos en una alegría efímera que no representará ni resolverá las principales necesidades por las cuales nos levantamos en octubre. 

La revolución la hacen las grandes mayorías, cuando las posibilidades de resolver las contradicciones dentro del régimen establecido se vuelven insostenibles ¿Sucede aquello actualmente? Allí, como consecuencia del proceso en curso, si los sectores más avanzados en la conciencia del pueblo logran cuajar como alternativa (programa) que sintetice las demandas de octubre y plantean una estrategia y táctica coherente y la encarnan en la práctica podemos llegar a buen puerto ¿Qué tan responsables somos de aquello?

Debemos necesariamente mirar los hitos históricos donde hemos estado unidos como pueblo, como por ejemplo la huelga general del 12 de noviembre, aprendamos de nuestra propia experiencia para así avanzar en la articulación de un gran frente único del pueblo para derribar el régimen y sepultar al Capitalismo, pero esto es materia de otros grandes debates.


[1] Tras la acción reciproca de factores objetivos y subjetivos en la lucha de clases, el 18 y 19 de octubre se abre un periodo revolucionario en Chile, el cual irrumpe con un ascenso insurreccional de masas a nivel nacional de proporciones históricas que pone en el centro de la lucha de clases la problemática del poder

[2] En términos teóricos, Lenin nos plantea en palabras simples que una situación revolucionaria está caracterizada por la imposibilidad de las clases dominantes de mantener su dominio inmutable, una agravación, fuera de lo común, de la miseria y de los sufrimientos de las clases oprimidas  y una intensificación considerable, por estas causas, de la actividad de las masas, que en tiempos de “paz” se dejan expoliar tranquilamente, pero que épocas turbulentas son empujadas, tanto por toda la situación de crisis, como por los mismos de “arriba”, a una acción histórica independiente.

[3] Balance huelga 12 de noviembre, CIPSTRA https://drive.google.com/file/d/1aX79b1YUvUnOwBs2DawYpqaE6MJoOTnE/view

[4] Lucía Santa Cruz, historiadora de las clases dominantes y parte de Libertad y Desarrollo escribía para El Mercurio a inicios de este año una columna titulada “12 de noviembre del 2019”, donde sostiene que “Para mí, sin embargo, el evento más importante, más radical y sustantivo de la crisis, aunque indebidamente, ha pasado desapercibido y ocurrió el 12 de noviembre, el día más violento hasta hoy, cuando estuvimos al borde del abismo.”

[5] Tomás Mosciatti, de la radio Bio Bio, titulaba esa semana su columna audiovisual “Piñera al borde del precipicio”.

[6] Entiéndase régimen político, como el conjunto de instituciones (Gobierno, parlamento, tribunales, FFAA. Que dan sostenimiento el sistema.

[7] Orden que hasta la fecha no ha sido establecido en su totalidad, por la profundización de la crisis tras la pandemia y la guerra en Ucrania y la agudización del conflicto en el Wallmapu.

[8] Se estableció de manera general un inciso referido a que la Seguridad Social debe ser un derecho sustentado en principios como solidaridad, universalidad, suficiencia; pero, no se alcanzó la votación para dejar consagrado que se establecerá un esquema de “beneficios definidos” que ponga fin al actual esquema de “contribuciones definidas”. Tampoco fue aceptada el transitorio que definió un plazo de un año al ejecutivo para despachar un proyecto de reforma y, en caso de no hacerlo, se iniciaba gradualmente la transferencia de los ahorros de cada uno de los afiliados al IPS, bajo la supervisión de la Superintendencia de Pensiones y, el régimen de pensiones bajo la tutela del Banco Central.

[9] Para que un sistema nacional de salud tenga coherencia no debe tener seguros privados ni prestadores privados, sino que funcionar exclusivamente con prestadores públicos y los incisos que limitaban la posibilidad de seguros complementarios y la complementariedad público-privada se cayeron.

[10] https://www.marxists.org/espanol/trotsky/eis/1944-00-00-contrafascismo.pdf

[11] https://www.marxists.org/espanol/trotsky/eis/1944-00-00-contrafascismo.pdf