Artículo de opinión: Educación, pandemia y neoliberalismo.

25/02/2021

Por Lukas Martínez

El pasado martes se expuso ante la opinión pública el acuerdo que sellaba y daba por superadas las tensas relaciones entre el gobierno y el profesorado. Dentro de los puntos en que se sembró la discordia, se concluyó por definir que la vuelta a clases estaría regida por el criterio individual de los padres de cada estudiante.

Con esa definición se anunciaba en el Palacio de la Moneda, la posibilidad de tener a los estudiantes en las aulas bajo la idea de que así se cumplía con la tarea del Estado de garantizar la educación de las y los miles de jóvenes que desde hace aproximadamente un año en su mayoría se encuentran con sus clases paralizadas.

La dinámica de Piñera y los “acuerdos nacionales”.

La reunión celebrada no sólo fue una posibilidad para el gobierno en consolidar su visión de la vuelta a clase en la media de lo posible o más bien en la medida de los que pueden volver, sino que también posibilitó posicionar al gobierno nuevamente al frente de quiénes han evidenciado su falta de capacidad en los últimos dos años de gobierno. Tanto el Colegio Médico, el Colegio de Profesores y la Defensoría de la Niñez han puesto en la palestra en diversas ocasiones la inoperancia del gobierno de Piñera. “Acuerdos” nacionales que se han presentado en el último tiempo como la desesperada estrategia para reconstruir y recuperar la confianza perdida desde el inicio de la crisis y que replica la lógica concertacionista de posicionarse al frente de los movimientos y grupos que han dejado en jaque a los poderosos.

Neoliberalismo y la crisis que viene

La decisión de poner a los padres o apoderados como exclusivos mandatarios de la asistencia a las aulas por parte de los estudiantes, representa sin lugar a dudas la crítica y arrolladora situación que Chile vive al interior de su sociedad y que se refleja en el ámbito educativo. Poner a los padres rompe con el bienestar de las comunidades educativas por dos ángulos, en el primero, porque presiona a los docentes y trabajadores de la educación a asistir a las aulas cuando aún no están garantizadas todas las condiciones sanitarias y de inmunización. Pero por otro, en el caso de que estas estén aseguradas, genera desigualdad en la perspectiva de que los mismos apoderados decidan no llevar a los estudiantes a clases, puesto que debido a la brecha en términos educativos se continuarían acrecentando más rápido de lo que ha sucedido los últimos cuarenta años, puesto que pondrían a los estudiantes privilegiados y con recursos en la vanguardia de la educación presencial y a los estudiantes más pobres en la retaguardia de continuar con el desigual sistema de educación en línea actual.

Finalmente, quién debe hacerse cargo de la educación está ausente de nuevo: El Estado.

Otra punta del iceberg tiene que ver con la continua actitud patronal y denigrante que de manera persistente ha mantenido el gobierno de Piñera contra trabajadores, estudiantes y gran parte de la sociedad chilena en general. Las expresiones que utilizó el Ministro de Economía e Ingeniero comercial Lucas Palacios, con respecto a que utilizó el Ministro de Economía e Ingeniero comercial; Lucas Palacios sobre de que “Los profesores buscaban por todas las formas no trabajar” denigrando y atacando no sólo al gremio que representa el Colegio de Profesores sino que también al profesorado en general, evidencia la forma de trato de clase dominante en que se expresa el gobierno de Piñera y que representa la valoración que estas cúpulas tienen sobre los trabajadores en Chile.

Sin lugar a dudas la educación ha sido muchas veces la punta de lanza de las crisis en Chile, inclusive en los últimos años los estudiantes han tenido un rol muy relevante en posicionar y develar aspectos del arrollador neoliberalismo como también de su impacto en cada aspecto de nuestras vidas. Este episodio vuelve a poner y salir a relucir lo desigual que es este país y cómo la educación se torna su más triste y brutal reflejo.