Nos han quitado incluso el derecho a reírnos de su idiotez

Por Editor, LTB.

Aunque traten de disimularlo, para nadie es un misterio el patético nivel argumentativo de la actual administración política, y es que de rey a paje se han caracterizado por sincerarse de vez en cuando y dejar que por su lengua y actos surja el rostro de quienes se han comportado por largo tiempo como verdaderos patrones de fundo, acostumbrados a reinar en un país donde no le dan explicaciones a nadie. De ahí que el ejercicio de justificar sus posiciones no les sea muy familiar.

 El último intento fallido ha sido el del ministro de economía Lucas Palacios quien a propósito de la vuelta a clases ha comentado que (los docentes)

“buscan por todas formas no trabajar”

, para más tarde desdecirse indicando que sus dichos se referían sólo al Colegio de Profesores. Sin embargo, ya era demasiado tarde, la frase del ingeniero y autodenominado poeta ya estaba en todos lados, irritando tanto a los/as docentes como a las comunidades educativas, quienes también se muestran reticentes para una eventual vuelta a clases y además son conscientes del gran esfuerzo de los/as docentes por llevar a cabo el proceso educativo de forma virtual durante el año recién pasado.

Así el “poeta” Palacios se suma a la ya larga lista de “descuidos inconscientes” entre los que se cuentan, por ejemplo, la famosa expresión

“El que madrugue será ayudado”

proferida por el ex ministro de Economía Juan Andrés Fontaine a propósito del alza del precio del transporte público en Santiago. También podemos recordar a Luis Castillo, el ex subsecretario de Redes Asistenciales, cuando indicó que

“Los pacientes siempre quieren ir temprano a un consultorio, algunos de ellos, porque no solamente van a ver al médico, sino que es un elemento social, de reunión social”

, con ello trataba de justificar la inoperancia del sistema de salud pública.  No podemos olvidar en este recuento a Nicolás Monckeberg, cuando como Ministro del Trabajo se opuso a la reducción de jornada laboral a 40 horas, indicando que

“Hasta Chile podría verse impedido de jugar una Copa América, porque va a exceder las horas que se están planteando. Porque no se especifica”.

Quizás para muchos/as estas y otras frases puedan ser muy cómicas, pero siempre hay algo de serio en el humor. En este caso, todos los argumentos por muy graciosos, rebuscados, ridículos o falaces, son al mismo tiempo la máscara de una crisis profunda en el modelo de explotación.  Los políticos de turno saben bien a qué clase benefician y el rol que deben cumplir, el argumento que se ocupe es secundario cuando se trata de defender las políticas del gobierno en educación, salud, trabajo. Precisamente los derechos más fundamentales para la mayoría de la población, los que cuestan lágrimas y pesar en la clase trabajadora y son objeto de burla para la elite. Si no fuera por esto podríamos reír de buena gana, por ahora sólo podemos responder con indignación y rabia, ya que nos han quitado incluso, el derecho a reírnos de su idiotez.