Libertad de expresión: otro cuento imperialista.

A PROPÓSITO DE LA DETENCIÓN DE PABLO HASEL Y QUIENES DICEN SIN TEMOR LO QUE PIENSAN.

Por Editor, LTB.

La libertad de expresión ha sido una bandera enarbolada por largo tiempo por los gobiernos liberales y el imperialismo, ha servido para deslegitimar a muchos gobiernos que no transitan por el camino del imperio y sus lacayos. Durante mucho tiempo escuchamos frases como

“sí, pero es que en el gobierno de Chávez no puedes decir lo que piensas”, “en Cuba no hay libre expresión”, “si dices lo que piensas te matan”, etc., etc.

Pero como ocurre con muchas otras libertades, éstas son abandonadas rápidamente cuando atentan en contra de la libertad más preciada para los capitalistas: la estabilidad de los gobiernos que defienden la acumulación de propiedad privada y la desigualdad social.

Conocida en el mundo entero ha sido la detención del activista y cantante Pablo Hasel en España quien ha sido acusado de “Apología al terrorismo” por lo que este martes 16 de febrero ha sido secuestrado por el Estado español para cumplir con 9 meses en prisión.

¿A quién mató? ¿A quién torturó? ¿A quién robó? ¿A quién estafó?

A NADIE.

Sólo fue apresado porque en sus canciones y tuits llamaba “mercenarios de mierda” a las fuerzas policiales y las acusaba de torturar y asesinar a manifestantes e inmigrantes. Estas verdades incomodaron a una monarquía que inexplicablemente sigue existiendo en pleno siglo XXI, en la era de las “libertades”. La respuesta de Hasel en medio de la detención fue la siguiente:

“¡No nos van a parar nunca, no nos van a doblegar!”

Pero no tenemos que ir muy lejos para buscar ejemplos de esta conculcación de derechos productos de una “mera opinión”. En Chile, un día antes, este 15 de febrero ha sido citada a declarar como imputada ante la justicia María Rivera, por el supuesto delito de “sedición Impropia”. María es dirigente del MIT y candidata a constituyente por el distrito 8 en la Lista del Pueblo. Los querellantes: la oficialidad de Carabineros. El motivo: llamar a la tropa a revelarse contra la oficialidad y no seguir asesinando a su propio pueblo.   Sí, la oficialidad de la institución que algunos llamaban “la reserva moral del país” y que hoy es conocida como la más corrupta, asesina, ladrona y, por consecuencia; la institución más odiada por el pueblo.           

Estos casos lamentablemente son sólo algunos ejemplos del actuar represivo de los regímenes protofascistas que comienzan a sacar sus garras en medio de la crisis capitalista mundial, ahora no sólo apresando la acción, sino que también la palabra, ¿Qué dirán ahora los intelectuales liberales que tanto defendían la libertad de expresión?