¡LLEGARON LAS VACACIONES! PERMISO PARA TODOS, PRIVILEGIO PARA UNOS POCOS.

POR MATI, LTB.

“lo que la ley permite a pobres y ricos, se le prohíbe en los hechos a los pobres a través de las condiciones materiales”

Una de las expresiones de la disputa por la hegemonía entre las clases consiste en hacer que las ideas de la clase dominante predominen sobre toda la sociedad. Quizás en este caso no solo las ideas son las que cuentan, sino que también los deseos y las motivaciones de la élite. Es en este sentido que podemos interpretar el anuncio del pasado 30 de diciembre, cuando el gobierno de Piñera proclamó el Permiso Especial para Vacaciones, que se puede solicitar entre el 4 de enero y el 31 de marzo, pensando obviamente en el estilo de vida y las tradiciones de la gente más acomodada. Y es que para la clase trabajadora el problema no es el permiso, sino que las condiciones de vida, el problema no es la ley que permite, sino la precariedad creciente que se va extendiendo sobre las cada vez más extensas capas de la población. Hace recordar la frase de Anatole France: “la ley en su sublime igualdad prohíbe tanto a ricos como a pobres dormir bajo los puentes” pero en este caso “permite tanto a ricos como a los pobres gozar de sus vacaciones”, pero lo que la ley permite a pobres y ricos, se le prohíbe en los hechos a los pobres a través de las condiciones materiales.

Hace pocos días podíamos ver el repugnante espectáculo protagonizado por jóvenes abc1 en el balneario de catshagua (sic) en un video hecho viral en las redes sociales acompañado de algunos audios donde en “coa cuico” se alardeaba tomando el tema del virus con completa liviandad. Pero este actuar sobreseguro de los hijos de la burguesía no es casualidad si consideramos los medios que poseen estos para poder atenderse en clínicas con todas las comodidades, lugares de altos estándares donde proporcionalmente muere muchísima menos gente que en los hospitales públicos producto del virus (los casos extremos son el Hospital Padre Hurtado que registra el 25,1%de mortalidad versus un 5% en la Clínica Las Condes), así cualquiera se ríe en tiempos de pandemia.

En el otro extremo de la ciudad los hijos de la clase trabajadora deben seguir trabajando para pagarse los estudios, mantener la casa o en el mejor de los casos salen a mochilear macheteando en el viaje (el cual no cabe obviamente dentro del bullado permiso veraniego) Son las dos vacaciones marcadas por un mismo permiso pero separadas por un abismo: la dura contradicción de las clases administrada por un estado hecho a medida de los ricos y que aún mantiene entre las rejas a un gran número de prisioneros políticos, una cesantía creciente y a la mitad de la fuerza laboral ganando menos de 300 lucas al mes.

Así, mientras el permiso servirá a unos pocos para salir a refugiarse en sus cómodas mansiones a la orilla del lago de Caburgua o similares, dejará a otros millones pegándose codazos para encontrar pega o con suerte poder pegarse un chapuzón en algún balneario popular o zona de sacrificio, bajo la mirada inquisitoria de los medios de comunicación que buscaran echarle una vez más la culpa, por la masificación del coronavirus.