FRANCISCO FUE ASESINADO.

El pueblo una vez más está de luto. La tarde de ayer, viernes 5 de febrero, la tristeza y rabia nos inundó tras conocer la noticia del asesinato de Francisco Martínez, joven malabarista que desarrollaba su arte en una de las esquinas de Panguipulli.

Francisco se encontró frente a un criminal control de identidad. Gracias a los testigos y los registros audiovisuales en un vídeo rápidamente viralizado, se observa como el paco -en un acto fuera de lo racional- dispara directamente en contra de Francisco.

Al igual que millones de chilenas y chilenos sobrevivía a través de un empleo informal, cuando no queda otra solución, en un contexto en el cual la precarización del empleo se agudiza, cuando no existe ningún tipo de seguridad social, no queda otra que salir a la calle a trabajar. Este constante hostigamiento para quienes ejercen trabajos informales no es un hecho aislado, hemos visto como los pacos abusan de l@s vendedor@s ambulantes, roban sus mercaderías y no los dejan trabajar, mientras el narcotráfico hace gala de sus ganancias en las poblaciones, dónde no existe ningún tipo de control y fiscalización.

Destacable la respuesta de las y los habitantes de Panguipulli, quienes desataron la rabia contra las instituciones que hoy siguen legitimado este sistema injusto.

La chispa se vuelva a encender y la razones van apareciendo para una nueva revuelta popular.