proceso constituyente: Práctica, estrategia, astucia.

Por Pablo Durán

El tema del proceso constituyente o constitucional como problema político hay que verlo con un enfoque eminentemente “práctico”. Tuvimos al frente la decisión de participar o no del plebiscito. Abstenerse era en última instancia inconducente, estéril. Supongamos que haya habido un 100% de abstención. ¿Qué implica eso en la práctica? Ratificar el predominio de la casta política, ya que la población confirma su negativa a participar de la actividad política oficial. O bien que el pueblo declara hacer política con total independencia de la vía institucional, ¿y a qué conduce eso en estas circunstancias actuales?, ¿qué poder o logro relevante podemos conquistar como sociedad civil independizándonos radicalmente de los procesos en marcha como si estos no existieran?

 Muchos/as de l@s que votamos apruebo y CC no somos ingenuos, ya sabíamos desde el comienzo perfectamente el amarre de la casta política sobre el proceso constituyente, no era un misterio.

El punto es eminentemente de sentido práctico: ¿qué escenario es más favorable: el de un proceso constituyente cerrado por abstención masiva o por triunfo del rechazo o un proceso constituyente abierto -manipulado por la clase política, sí, lo sabemos- en el cual comenzar a organizar un movimiento de presión popular de tal magnitud (ojalá una segunda revuelta) con la que logremos acorralar al gobierno y se vea forzado a ceder hacia una AC realmente soberana?

Ningún proceso político es puro y diáfano, coherente y heroico, romántico. Primero habían dos opciones: o no participar en el plebiscito por considerarlo espurio, tramposo, lo cual es verdad pero inconducente, o votar apruebo y CC para “instalar” el proceso constituyente.

Lo que ahora hay que hacer es organizarnos y comenzar a agitar y agitar, organizar tal presión popular para lograr apoderarnos del proceso y cambiar la CC por AC realmente soberana, “estrategia, astucia”…