“Ella con su magia lo inunda todo”

Por Carlos

José Ignacio Cuadra es un periodista que divide su tiempo entre su trabajo y el desafío que implica ser padre de una pequeña de 2 años y su silenciosa cruzada de hacer de la sociedad un espacio donde la diferencia sea una oportunidad de aprender y no de apartar.  Actualmente, vive en la ciudad de Viña del Mar donde comparte con su compañera Denisse y la hija de ambos, Laura. Generalmente, es reconocido como alguien que ejerce el periodismo pese a no poder ver, mas no se define como ciego.

¿Cómo estudiaste y te fuiste superando, tomando en cuenta tu impedimento visual, para llegar a titularte de periodista?

La decisión de estudiar periodismo estuvo resuelta tras vivir una serie de experiencias, algunas buenas y otras no tanto, pero donde quedaba patente que era yo y la capacidad que tuviese de solventar mis diferencias frente al resto, lo que iba a marcar el éxito o fracaso en cualquier cosa que me empeñara en enfrentar. Así, por ejemplo, antes de entrar a periodismo cursé un año en la carrera de castellano y comunicación, con la conciencia plena de que aquel periplo era un paso previo a dar con mi verdadero destino en lo profesional.

Lo cierto es que no me equivoqué: tuve grandes compañeros, algunos, de hecho, siguen siendo amigos hasta hoy. Buenos profesores de los que aprendí del amor de conocer por conocer y de tratar de compartir con otros ese conocimiento. Pero también viví, como escribí al comienzo, la conciencia plena de que era mi capacidad de inventiva lo que iba a marcar mi derrotero. En las evaluaciones tuve varias instancias en que se me calificaba de forma oral, algo extraño en una carrera eminentemente escrita y cuando les preguntaba a mis profesores sobre mi futuro al momento de ejercer la docencia, lo que más se repitió era que podría dedicarme al mundo de la investigación.

De ahí que todo ese primer año fuese de sentimientos encontrados: pude vivir la vida universitaria formando parte del movimiento estudiantil del ya lejano 2005, pero a la vez testigo de que mi vida académica estaba signada a ser una mera anécdota: clave en el camino que quise tomar fueron dos instancias, primero un encuentro que hubo donde se analizó la narrativa de Roberto Bolaño, acaso con Joaquín Edwards Bello los máximos exponentes del periodismo literario, en la que un caduco profesor trataba de explicar sin mucha elocuencia algo que entendemos los que nos gusta la obra del Perro Romántico, que la novela se vive, no se describe; y luego un trabajo, en que un profesor amante de Ronald Barthes nos pidió analizar una fotografía: creo que fue uno de mis mejores trabajos y me permitió entender que lo mío iba por la escritura, pero en otro formato.

“La historia, sin embargo, dictaría que mi examen de título fuese con la vista perdida completamente, apenas dos semanas previas”

Ya logrado el cambio a periodismo, el proceso fue similar a toda mi vida escolar, con la ventaja que sabía a lo que me enfrentaba. Así, antes de entrar a la instancia de cambio interno hablé con la jefa de docencia de la carrera, a quien le argumenté que si bien veía poco, era lo suficiente como para poder manejar una cámara. Dentro de la carrera se dio el poder del milagro del cual se refiere Hannah Arendt: el doble don del poder ser y hacer. Primero porque tuve grandes compañeros que si bien fueron conscientes de mi problema visual, jamás significó un impedimento para compartir algún trabajo o una instancia de diversión y segundo, gran parte de los profesores y profesoras quienes estuvieron abiertos en todo momento a escuchar mis propuestas para solventar mi paso por las asignaturas. Como testimonio quedarán la instalación de un programa lector de pantallas en la sala de computación para hacer las pruebas y trabajos; clases particulares para tratar de aprender inglés y el uso de la sala de televisión para rendir mi examen de grado y así valerme de tecnología de modo que pude tratar de demostrar el cruce entre periodismo y literatura en el trabajo del ya citado Edwards Bello. La historia, sin embargo, dictaría que mi examen de título fuese con la vista perdida completamente, apenas dos semanas previas.

Cuando eras niño: ¿qué te decían los demás sobre a lo que podrías optar en tu vida?

La gente no es mucho lo que me iba diciendo, era más bien lo que te hacía sentir en determinadas situaciones. Por ejemplo, cuando habían partidos de fútbol siempre era el último en ser elegido; nunca me sentí cómodo en las fiestas escolares. Por suerte mis padres más que decirme lo que podía o no podía hacer, siempre me acompañaron. Mi madre en ese sentido siempre fue exigente y me decía que debía demostrarme a mí mismo y de paso al jodido sistema que si no me daba la oportunidad de probar mis habilidades, ellos se lo perdían y que un buen día se arrepentirían.

Lo cierto es que toda esa época, de mi paso de niño a adolecente, en que te vas reconociendo diferente a familiares, amigos y compañeros, me hizo formar una personalidad algo nostálgica, pero no de lo vivido, más bien de lo que pudo ser y que por diferentes circunstancias no se dio. Esa suerte de metarealidad constante me llevó a que la música fuese mi gran aliada en largas noches donde vivía y pensaba mi futuro. Quizás por eso, nuestra hija se llama Laura, y es que siempre me gustó la trágica historia de la canción “dile a Laura que la quiero”, donde un tipo muere en un accidente de una carrera de autos llamando a su amada, o como nuestra perrita Lucy, en honor al clásico del cuarteto de Liverpool “Lucy in the Sky with Diamonds”.

¿Cuáles fueron las experiencias de abuso escolar que sufriste?

Honestamente, no es una época que me guste mucho recordar. No es bueno evocar momentos en que viste vulnerada tu capacidad de soñar y de creer. Puedo decir que mi educación básica la pasé sin mayores contratiempos, aunque al momento de ir entrando a la adolescencia sentía que existía una línea invisible entre mí y el resto de mis compañeros. Por ejemplo, en las primeras fiestas era sólo a mí que le molestaban las luces que buscaban asemejarse a una pista de baile.

Ya en la educación media hubo un momento que marcó un antes y un después. Fue la llegada de un compañero que apareció en la mitad de abril cuando cursaba 1º medio. Hasta aquel momento todo se daba con tranquilidad, pero tras su arribo comenzó una fustigación que se prolongó hasta mi llegada a 3º medio. Era extraña la situación, a mí el tipo me daba pena por no tener cerebro y tener que validarse con el resto del curso conmigo, pero a la vez sentía vergüenza de ser víctima de golpes y escupitajos y ver que mis profesores hacían poco y nada frente a la situación.

Cuando inicié 3º medio hubo cambio de compañeros. Yo sentí que la situación debía mejorar, pero en el nuevo curso pude advertir que ya con nuevos compañeros se estaba configurando una situación similar. Así fue que tomé una decisión que creo ha sido una de las más importantes de mi vida. Algo así como lo que marca un antes y un después en el llamado efecto mariposa. Me cambié de curso y allí conocí a un grupo de gente que me trató como persona, ya no era tema el que viese poco: logré conseguir amigos que mantengo en calidad de hermanos hasta el día de hoy y compañeros con los que si me encuentro en la calle me saludo con afecto. De esos tiempos fueron mis primeras borracheras, las primeras veces que traté de cambiar el mundo, y lo hice, y el mejor verano de mi vida.

¿Cómo tu compañera y especialmente tu hija te han apoyado?

A Denisse la conocí en una época en la que todavía veía un poco. Fue un momento mágico, nos conocimos un lunes y el sábado ya estábamos de compañeros y de eso ya van 9 años.

“yo voy a ser tus ojos sin ser tu guía”.

Siempre recuerdo que una de las primeras frases que me dijo fue “yo voy a ser tus ojos sin ser tu guía”. Tamaña declaración de principios tuvo su prueba máxima apenas 13 meses más tarde cuando de un día a otro perdí la vista. Sé que para el resto significaba anda, ya que para el mundo siempre fui alguien ciego que veía un poco, pero para mí marcaba el fin de seguir los partidos de fútbol por la tele o disfrutar del movimiento del mar y sin saberlo el anhelo absoluto de ver el rostro de mi pequeña.

De ahí en más ha sido una situación compleja: por un lado, ella hace que sea sostenible y hasta milagroso el tema que no vea. De hecho, en situaciones públicas es realmente imperceptible para los demás, ya que siempre vamos de la mano y ella se encarga de la logística; pero por otro, no ha permitido mostrar la cruda realidad que implica vivir en una sociedad en la que se castiga el no pertenecer a la mayoría.

“tú tienes los ojos malos, yo voy a cambiarlos”.

Me refiero a que todo el mundo espera que diga, pese a tal o cual cosa, uno puede hacer lo que se proponga, pero la verdad es que a veces en medio de lograr esa meta hay mucho dolor por lo que debió ser y nunca será. El mejor ejemplo de aquello es mi hija. Yo no sé si es plenamente consciente que su papá no ve, pero ella con su magia lo inunda todo: un día estando en el baño me decía “tú tienes los ojos malos, yo voy a cambiarlos”.

Realmente con ella es todo el tiempo un aprendizaje: antes del año ya hablaba, supongo que para tener herramientas referenciales de lo que requería de mí, así también hemos desarrollado un lenguaje corporal sumamente fuerte, ella es mucho de tocar y a veces cuando está con otras personas le juega una mala pasada. Con todo, creo que el universo que tengo con Laura, Lucy y Denisse está plagado de imaginación en el que tratamos que el quiero le gane al puedo.

¿Qué accidentes has sufrido en la vía pública y cómo han influido en tus hábitos y motivaciones?

La verdad es que hay de varias cuantías y consecuencias, que van desde chocar con algún puesto en la calle a ser atropellado. El primero fue a los 14 años cuando en pleno desarrollo de un desprendimiento de retina me di de bruces frente a un muro, lo que me implicó tener que cumplir 2 meses de reposo tras una operación y perder más de la mitad de la escasa vista que poseía; luego estuvo en el periplo de la universidad en que un día en que iba a clases en un incidente del cual no tengo claridad resulté atropellado, con una semana de inconsciencia y secuelas de pérdida de la memoria a corto plazo, que perdura hasta el día de hoy.

Ambos acontecimientos, me llevaron a tratar de generar control de las situaciones que debo enfrentar. Si tengo que ir a alguna reunión trato de salir 20 minutos antes del horario normal para evitar inconvenientes. Así también me he visto en la necesidad de volverme un tipo más sociable de lo que en realidad soy de forma natural, ya que muchas veces debo pedir ayuda para tomar locomoción o cosas de ese tipo.

¿Qué papel cumple la tecnología en tu quehacer periodístico y cotidiano?

Debo señalar que el empleo de tecnología me ha ayudado, por así decirlo, a suspender mi situación de discapacidad en determinadas circunstancias. Uso un programa lector de pantalla en mi computador, junto con un celular que usa igual tecnología y me permite responder los diferentes servicios de mensajería y redes sociales, como correo, Whatsapp, Facebook o Twitter, sin que mi contraparte deba adecuar en lo absoluto su forma de interactuar.

En mi vida personal, esta tecnología de respuesta de voz también se encuentra presente. Así, cuento con un aparato que me permite mediante un control remoto especial manejar los servicios multimedia del televisor, tales como Netflix, Prime Video o Youtube. De hecho, es gracias a esta tecnología que con Laura seguimos un rato la tele en que me pide música de Frozen para jugar a que baila ballet.

La dinámica es la siguiente: al principio ella me decía “ahí, ahí, ahí…”, pero al darse cuenta que yo no respondía a ese tipo de indicaciones, ahora va y espera escuchar que se mencione el video que quiere ver y lo repite: de este modo hemos conocido cosas tan variadas como El Perro Chocolo, Cantando Aprendo a Hablar o los Pau Patrol. 

¿Cómo se desarrolló tu trabajo en la radio del Congreso en el despertar de los chilenos de octubre del año pasado, que de cierta forma estaban en contra de los representantes políticos?

Una cosa que se debe tener en cuenta es que el Departamento de Comunicaciones de la Cámara, que consta de diario digital, radio y televisión, no es propiamente tal un medio de comunicación tradicional. Y es que si bien obedece a la estructura propia de los medios digitales, son medios que están orientados a difundir el quehacer parlamentario desde su perspectiva e intereses. En ese sentido, a nivel del ejercicio profesional conviven dos temáticas fundamentales: por un lado, la legislativa, encargada de relevar lo que el mundo parlamentario quiere informar: proyectos de ley, acuerdos, votaciones, lavados de imagen… y por otro, un espacio cultural en el que se busca mostrar diferentes exponentes y actividades del quehacer nacional.

En mi caso, han existido períodos en los que he debido informar del quehacer parlamentario y otros, en los que he expuesto iniciativas culturales. En el período del llamado “estallido social” me encontraba implicado más a esta segunda área, en la que traté de aportar haciendo hincapié en la importancia de la educación cívica y tocando temas que por lo general se encuentran fuera de la pauta: como El Golpe de Estado del 73, Salvador Allende y movimientos culturales de la Nueva Canción Chilena. De hecho, artistas como Víctor Jara y Violeta Parra son recurrentes sólo en los espacios que me ha tocado conducir.

¿Cuál es tu rutina laboral de trabajo profesional semanal y cómo está cambió con la pandemia?

Debo decir que desde que inicié mi vida laboral, solo en el período en que realicé dos prácticas y un mes en que me tocó remplazar a un colega he tenido jornada diaria, el resto del tiempo he operado bajo la lógica freelance. Aquello ha tenido lo malo de la inestabilidad, pero lo bueno de ser dueño de mi tiempo y que me ha permitido entre otras cosas disfrutar de forma plena mi paternidad. Dicho esto, el único horario que tengo demarcado es ir de forma obligatoria martes y miércoles a los estudios de la radio de la Cámara y ajustarme en esos tiempos a los espacios en que esté libre el locutorio, o bien, la disponibilidad del invitado o invitada al programa que conduzco. 

Honestamente, la pandemia para mi trabajo fue algo bueno, desde marzo estamos operando en modo teletrabajo por lo que las entrevistas las puedo realizar en cualquier horario gracias a un micrófono que me tuve que encargar por internet. Además, que he tenido la suerte de contar con la familia de mi compañera para cuidar a Laura en momentos en que me toca grabar.

¿Has sido discriminado, segregado e incluso manipulado por tu discapacidad visual por personas y entidades?

A medida que te vas desarrollando, en lo personal y profesional, los círculos que te rodean dependen más de tu propio control: cuando pequeño vas al colegio que te mandan, te juntas con la familia que te toca, pero si has tenido un poco de suerte y has tomado buenas decisiones tú defines esos límites.

En ese sentido, hoy tengo la suerte de decir que no he dado espacio a vivir la discriminación de ningún tipo, lo cual no quita que cuando buscaba trabajo o al momento de realizar algunos trámites he sufrido algún tipo de vulneración de derechos. Recuerdo que siempre es tema cuándo debo firmar algún papel: toca ir a una notaría a verificar los documentos, ya que por ley se supone que uno no sabe lo que está firmando y el notario te ayuda a que no te engañen. El problema es que ese trámite es realmente caro. Por ejemplo, una vez con mi mujer nos compramos un auto y lo saqué a mi nombre: me salió más de $40.000 la firma del notario para que dijese lo que ya sabía: que estaba comprando un auto y contrayendo una deuda.

Lo otro es ya algo social, como cuando vamos al supermercado y la gente me mira feo por usar la fila preferencial. Claro, hago el trámite primero: ¿pero de verdad no entienden que me encantaría cambiar pasar primero por volver a ver?, ¿no entienden que es mucho más difícil para nosotros ir con una niña pequeña a comprar que para el resto?

¿Qué proyectos comunicacionales has desarrollado y en cuáles trabajas actualmente?

Mi entrada al mundo laboral consistió en generar una serie de radio teatros que contribuyeran a desarrollar educación cívica, aquello derivó en un hermoso proyecto que duró casi 3 años en que junto a dos pequeños de 10 años armé un programa de corte político y biográfico del mundo parlamentario: fue entretenido que niños le preguntaran a diputados de derecha qué pensaban sobre los derechos humanos o Pinochet.

Actualmente, tengo un programa que lleva por nombre Vanguardias, donde de forma semanal voy conversando con diferentes actores del acontecer nacional en diversas disciplinas, que van desde el teatro, la política o la ciencia, tratando de entender qué momentos de su pasado le llevaron a dar forma a su presente. En paralelo, tengo en pausa el proyecto de un programa de TV en el cual voy recorriendo diferentes lugares del país, mostrando iniciativas que contribuyen a generar una sociedad más inclusiva. Lo entretenido del espacio es que está realizado de tal forma que lo puede entender alguien que no ve o no escucha. Además, que lo hago yo y no hay muchos casos en el mundo en que un periodista con ceguera conduzca un programa de TV.

¿Qué opinas de la situación de los discapacitados, en sus muchas vertientes, en el capitalismo chileno que los margina educacional y laboralmente?

Acá se castiga de forma pública o soterrada a la minoría; si el mundo fuese mayoritariamente de gente con movilidad reducida, te lo doy firmado que sería la gente que sí puede caminar la que sufriría discriminación.

No creo que la marginación se pueda entender solo desde la lógica del capital. Si bien es cierto que a mayor poder adquisitivo es más fácil saltarse las barreras de la dificultad. Por ejemplo, yo puedo trabajar gracias a que tengo la capacidad de comprarme un computador que me lee la pantalla, pero también es un tema que deviene de la idea de democracia que tenemos como sociedad. Acá se castiga de forma pública o soterrada a la minoría; si el mundo fuese mayoritariamente de gente con movilidad reducida, te lo doy firmado que sería la gente que sí puede caminar la que sufriría discriminación.

Con todo, es uno el que como cuál volantín debe exigir más hilo a la carretilla de la sociedad para poder volar y a veces siento que hace falta eso en este tipo de colectivos: no me gustan los grupos, por ejemplo, de ciegos de tal o cual lugar, ya que terminan sin que nadie se los pida separándose del resto de la sociedad.

¿Qué ideas pondrías en la mesa del debate sobre la nueva constitución?

Y es que eso mutiló la dictadura y promovieron los gobiernos de la “Vuelta a la Democracia”: el fin de los espacios públicos como lugares de encuentro

Siento que se ha hablado mucho de mejoras de calidad y búsquedas de igualdad en temas como la educación, salud o vivienda, pero poco se habla de la humanidad que nos hace falta como sociedad. Por ejemplo, no he leído a nadie de ningún sector político hacer mención a la necesidad de crear espacios donde se tome la palabra de nuestros niños y niñas. En otras palabras, siento que hay que cambiar la relevancia el infame derecho a la propiedad por uno que hable de la humanidad. 

Y es que eso mutiló la dictadura y promovieron los gobiernos de la “Vuelta a la Democracia”: el fin de los espacios públicos como lugares de encuentro. Hoy nadie conoce a los vecinos, quien paga por el colegio no lo hace por una mejor educación, lo hace para estar con personas que pueden pagar lo mismo que tú. Le tenemos un miedo horrible a lo diferente.

¿Juega algún tipo de papel político el deporte o sólo es cliché de pan y circo para las masas?

El deporte de alto rendimiento, como el fútbol o el tenis, siempre va a ser usado por las autoridades de turno para promover determinado pensamiento. Lo vimos en la época de Hitler con los Juegos Olímpicos en Alemania, o en los 80 en Chile cuando se les pedía a los futbolistas promocionar las bondades de las AFP. Sin embargo, el deporte del resto de la sociedad como el que se hace en los colegios, o en las plazas tiene muy poco, por no decir nulo, interés del mundo político, es cosa de ver cuántas plazas o gimnasios populares existen a lo largo del país.

¿Cómo definirías la gestión de Sharp en la alcaldía de Valparaíso, desde sus aciertos y fallos?

Por otro lado, siempre voy a tener presente cuando en el 2005 desconoció junto a la Democracia Cristiana el triunfo de la llamada “lista 3” en la Federación de la PUCV

Creo que es irresponsable dar una opinión de un tema en el cual no estoy inserto de forma completa, pero si puedo dar relevancia a ciertos puntos que sí he logrado advertir, como la gran cantidad de gente que conozco de mi época universitaria al interior de la municipalidad. No sé si es bueno o malo, y es que uno busca a gente de confianza, pero ¿de verdad no había nadie más que no fuese adherente a sus ideas universitarias para esos puestos?

Por otro lado, siempre voy a tener presente cuando en el 2005 desconoció junto a la Democracia Cristiana el triunfo de la llamada “lista 3” en la Federación de la PUCV y ayudó a impugnar el legítimo triunfo de ese movimiento, 

¿Qué papel cumple dentro de los medios de comunicación populares la Radio Placeres y cómo crees tú debería enfrentar como contrapoder comunicacional a los grandes medios?

La Radio Placeres es sin duda un bastión en lo que a generación de contracultura se refiere; es un medio que se ha mantenido por años, lo cual es un ejemplo de lo que implica la autogestión. Sin embargo, y ya centrados en el medio y sus productos radiales propiamente tales, debo decir que nunca me ha gustado mucho. No sé si es por el tipo de micrófono que ocupan, pero me pasa que es una propuesta un tanto obscura. Entiendo que la idea es mostrarte fuera de los límites establecidos, pero aquello no tiene necesariamente que ser mutilando la estética.

Insisto, desde la dictadura o los movimientos de guerrilla de izquierda de la década de los 50 se instauró la idea que los cambios deben ser procesos llenos de dolor y alejados de las grandes masas, nada más contrario a los tiempos que vivimos

Por otro lado, no estoy tan claro que tengan un real impacto más allá de su público objetivo: siento que cumplen mejor esa función radios como las de la Universidad Santa María o la de Valparaíso y en un plano más comercial radio Ritoque, en las que cuando vas entrando en su programación de dial te encuentras con música de otros estilos o informaciones de temas que no tenías idea que existen.

Insisto, desde la dictadura o los movimientos de guerrilla de izquierda de la década de los 50 se instauró la idea que los cambios deben ser procesos llenos de dolor y alejados de las grandes masas, nada más contrario a los tiempos que vivimos: el caso de Uruguay, por ejemplo, refrendo lo que digo: tienes a un tipo como Pepe Mujica que logró legalizar la marihuana y promover formas diferentes de entender cómo hacer Estado y sin ningún viso de obscuridad o tristeza en su relato, por más que estuvo varios años privado de su libertad.

¿Cuál es la relación de la audio lectura con la formación de tus opiniones tanto estéticas como políticas?

Si tomamos la audio lectura desde la perspectiva de los audiolibros, debo decir que nula: nunca he consumido esos productos salvo años atrás en una época en que buscaba libros grabados por gente amable en la biblioteca de Los Andes: de esa época conocí Veranos de corrupción de Stephen King o los libros de Harry Potter. Sin embargo, si tomo la pregunta por el uso de programas que leen la pantalla en el computador o celular, ahí la cosa cambia y debo decir que es total.

Yo me informo, trabajo y me divierto a partir del uso de esta herramienta. Lamentablemente, a la hora de querer oír la poesía no sirven mucho, ya que estas voces sintéticas sólo reproducen de forma plana; no imprimen emoción a lo que leen. Quizás por eso me he inclinado más al mundo de la novela, ya que los signos de puntuación y los ritmos que estos imprimen los respetan como nadie.  

Usando la obra de José Donoso, El obsceno pájaro de la noche, como metáfora de la jerarquización entre discapacidades, ¿cómo se evidencian estás jerarquizaciones desde un plano de la hipocresía social y la falsa lástima?

Honestamente, no conozco ese escrito, tarea para mí, pero tratando de responder la pregunta lo que inevitablemente se me viene a la cabeza es la novela Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato, en la cual se cuenta la historia en la que el mundo sería dominado por una mafia de ciegos.

quizás tiene que ver con el hecho que la gente con ceguera se ve representada en la biblia con aquello del milagro donde Jesús hace que un tipo recupere la vista, pero el caso es que consigues más cosas que las personas a las que le falta un brazo, tienen tetraplejía, esquizofrenia, autismo o similares.

Siento que en nuestra sociedad hay discapacidades mejor aceptadas que otras. Por ejemplo, la gente que anda en sillas de ruedas genera indiferencia, versus la gente que no puede ver, la cual atrae admiración en el otro e incluso una lástima de tipo celestial.

No sé, quizás tiene que ver con el hecho que la gente con ceguera se ve representada en la biblia con aquello del milagro donde Jesús hace que un tipo recupere la vista, pero el caso es que consigues más cosas que las personas a las que le falta un brazo, tienen tetraplejía, esquizofrenia, autismo o similares.

¿Qué tácticas comunicacionales se deben desarrollar en la resistencia mapuche frente al cerco comunicacional, la estigmatización y criminalización de los grandes medios?

Es un tema sumamente complejo, por cuanto la centralización de los medios hace ver a la cultura mapuche y el resto de los pueblos originarios como algo venido de otro mundo. Si nos fijamos, poco reparamos que el nombre de la mayoría de las comunas de Chile tiene su raíz en estos pueblos o que palabras tan comunes como “caca” pertenecen a estas culturas.

Respecto a lo mediático, creo que la prensa alternativa a dado una dura batalla donde cada cierto tiempo logra instalar en la sociedad temas que hablan del abuso del Estado para con nuestros pueblos y más que buscar nuevas estrategias para enfrentar a los grandes medios, el llamado es a los que somos consumidores de sus noticias que llegó el momento de traspasar el mundo de las redes sociales y en vez de expresar una mera opinión comencemos a reconocer que nuestros hermanos tienen una cosmovisión completamente diferente a la nuestra; es decir, donde no existe ni la idea de lo negativo, ni del acaparamiento.

¿Cuáles son las problemáticas país y local territoriales que deberían ser subsanadas en el corto y mediano plazo y cómo se deberían solucionar desde un plano paralelo a lo electoral?

En  un plano local y general, urge que todos nos sintamos ciudadanos en pleno derecho de nuestras capacidades en cuanto simplemente nacimos en esta tierra. Me causa extrañeza que en la campaña del Apruebo se indique que nos ganamos el derecho a poder cambiar la constitución: yo pensaba que era algo inherente a la condición de ciudadano. Se supone que no ganas el derecho a votar, solo lo puedes perder.

Creo que desde esta afirmación, se conforma toda la problemática que vivimos como sociedad: se debe ganar el derecho a estudiar, a trabajar, incluso a amar, pero hay ciertos grupos de la sociedad que producto de su capital económico y cultural, este derecho sí que lo traen desde antes de nacer. Eso es lo injusto que existamos personas que debamos pasarnos la vida entera para tener una casa y que cuando ya esté como uno quiere, si es que se logra tamaño anhelo, ya se esté viejo para disfrutarla. O por el contrario, no piensan en una casa, más bien, dónde pondrán la siguiente.