“Tenemos mil mayos del 68 pero no conseguimos lo mismo”

Por Carlos, equipo LTB.

Montserrat Pavez actualmente se encuentra cursando su doctorado en literatura comparada en Francia. Vive en la ciudad de Poitiers. Trabaja haciendo clases de español en la Universidad de Poitiers y participa en proyectos audiovisuales en un colectivo político desde la dirección de arte. Vivió toda su vida en Playa Ancha. Soñadora, disciplinada, feminista de clase como muchas, a la cual no le ha sido fácil llegar adonde está. 

¿Cómo fue tu infancia y los sueños que construiste, gracias y a pesar de tu familia, y cómo estos se cumplieron?

Mi infancia fue solitaria, fui hija única hasta los 10 años, mi mamá era muy sobreprotectora y poco permisiva. Yo hacía cosas a escondidas. Hubo traumas leves y algunas experiencias fuertes, pero creo que no las entendí como tal hasta hace poco. No puedo decir que era una niña que sufría. Pero sí me fui hacia adentro en vez de hacia afuera. Creé un mundo inaccesible y eso me permitió acercarme a la lectura como actividad principal, desde chica. A los 12 decidí que iba a hacer eso para siempre. No sé bien si pensé en estudiar literatura en ese momento, yo creo que no sabía que eso existía, pero al menos sentí eso que pasa con la literatura. Que entiendes que es un lugar del que no quieres salir, o que es algo que ya no puedes dejar de buscar.

Menos mal que mi familia, mi abuela sobre todo, me regalaba libros para incentivar eso  y yo empecé a ir a la biblioteca de mi colegio. Nunca tuve dudas de que eso era lo que yo quería hacer siempre. Leer y quizás escribir. Pasé mucho tiempo sola, mi hermana estaba enferma y había que dedicarle mucho tiempo. Yo me las arreglé no más.

¿Qué es estudiar y enseñar para ti cómo mujer y también cómo ex pobladora de este cerro junto al mar?

Lo primero que se me viene a la mente es entregar herramientas para que las personas puedan descubrir quiénes realmente son y elegir qué les gusta. Esa idea es bastante romántica, lo sé, pero si lo pienso más seriamente, continúa esa misma idea de dar la oportunidad, dar el acceso, abrir puertas a alguien para que se desarrolle. Lo intento hacer siempre desde la crítica, con conciencia social. La verdad es que no me considero tan activista y eso es algo que me molesta un poco de mí y de mis actitudes y que he comenzado a cambiar acá en Francia, porque me doy cuenta que los privilegios son normales y no hay conciencia. La pobreza no existe. Entonces mi labor actualmente es abrir mentes, ojalá violentamente y me gusta ver que eso pase. Que se mire la realidad desde perspectivas menos favorecidas, que Latinoamérica deje de ser algo visto como exótico o inferior, sino que se entienda y valore en cuanto a historia, abusos y miserias. Hay una palabra en francés, en realidad el verbo s’epanouir. No me gustan mucho las traducciones que hay en español, pero la idea es como florecer, realizarse, prosperar, desarrollarse. Eso es lo que deseas que haga un ser humano libre en el mundo cuando lo está conociendo, una mezcla entre aprender, sentirte bien de estar haciéndolo y encontrar quién eres y qué te gusta. Es romántico, pero estoy acá para aportar el lado combativo. 

¿Qué tipo de violencia psicológica viviste tú y tus amigas en Chile y cómo la enfrentas tu trabajo actual?

Todas tenemos historias de alguien que nos gritó en la calle, que nos tocaron el poto o que nos mostraron el pene cuando éramos chicas. Yo no recuerdo nunca haber caminado por la calle libre de eso. Para mí era más por el lado de encajar, porque no me gustaba mucho ir a fiestas ni bailar como a las demás niñas en la adolescencia, en la clase de matemáticas siempre estaba leyendo y tenía puros rojos. Me decían “la profunda”, qué ridículo. Para mí iba más por ese lado de saber que estaba más sola que otros, un poco de bullying, cosas de cabros. Me marcó más tener ese carácter y estar más bien a la defensiva que la violencia psicológica de otros. En el trabajo, sobre todo cuando estaba en Santiago, había mucha competencia y exigencia entre las personas, era un mundo realmente asqueroso, y la violencia psicológica creo que venía realmente de los jefes. Actualmente queda un poco de eso en mi personalidad, pero no he visto honestamente violencia de ese tipo acá.

¿Qué le pondrías y qué le sacarías al movimiento feminista en el contexto latinoamericano?

Agregaría a más gente comprometida con el movimiento en las esferas de poder, porque no veo ningún rostro o liderazgo que mueva. Es el momento de mover y no de paralizar y eso pienso que estratégicamente ayudaría. El movimiento como tal necesita fuerza y mucha más violencia y revolución, gritos, cantos, piedras. Y todos por igual pidiendo lo mismo. Yo sé que los fachos no son parte del movimiento, pero el movimiento sería tanto mejor sin ellos. Ellos son el tope. La iglesia católica, el conservadurismo, la gente recatada solamente impone límites y eso es exactamente lo contrario a lo que el feminismo quiere. No te obliga a hacer nada que no quieras, sólo quiere que seas libre. Y todas las instituciones y dogmas y prejuicios imponen lo contrario. ¿Te imaginas tener una líder feminista? Eso sería super efectivo, creo.

¿Qué me puedes decir de los hombres que has conocido en tu vida, tanto como amigos, colegas?

No sé si hay un elemento común. El primer hombre que conocí, mi papá, resultó ser inmaduro e irresponsable, un eterno chamullento. No me da mucha esperanza quizás, pero he tenido suerte de conocer a hombres que tienen atributos que valoro más, como la honestidad, la nobleza y la consecuencia. No son tantos en realidad, pero sí he depositado confianza en ellos, sin equivocarme aun. No he tenido malas experiencias en cuanto a relaciones amorosas, no más de lo normal. No sé, no había pensado tanto en esto.

¿Cuáles son los rasgos burgueses actuales que dirías son sustrato de la Revolución Francesa?

Yo entiendo que los ideales de la Revolución son super intelectuales y más bien morales. Más allá de lo político, digo. Si bien se visibilizan las clases desfavorecidas y se comienza a reorganizar el sistema democrático como consecuencia, yo lo que más veo es una confianza en el Estado como institución de poder, como protector, que promueve igualdad y dignidad. Eso es super importante acá, se toman en serio eso de la igualdad, libertad y sobre todo fraternidad como franceses. Eso deriva en ser un ciudadano responsable, ser un buen vecino, ser infinita y ridículamente cordial, cuidar espacios comunes, respetar a las autoridades, a las personas mayores. Ese tipo de cosas que tienen que ver con resguardar lo que el Estado nos da, porque la salud y la educación son gratis, la jubilación es justa. Entonces viene el verano y los buses y paraderos tienen nuevos colores y no los destruyen, sino que los cuidan, porque son de todos y no de una clase acomodada. Yo siento que eso es mentira igual, hay tipos ricos como en todas partes, pero con los derechos básicos ya satisfechos, todos creen que la vida es super bacán. Yo siento que acá el capitalismo brutal, los ladrones con poder y las desigualdades se dan igual, pero a otra escala, como que pasaron a otro nivel en que tienen a la gente tranquila entonces no los joden y ellos hacen sus abusos asquerosos tranquilos. Y eso sí es producto de las revoluciones burguesas al final.

¿Qué aciertos y fallos dejó Mayo del 68 desde un punto de vista político?

El mayo del 68 empezó con una serie de protestas de estudiantes a partir de su sistema universitario. Luego se sumaron los obreros y hubo varios días de enfrentamientos alrededor de la Sorbona en París. De ahí, los pacos se pusieron violentos y hubo heridos a causa de su ofensiva, ahí ves gente corriendo, lacrimógenas. Eso provoca un paro nacional de varios días reclamando además por la violencia y así vino la negociación: aumentos salariales, disminución de la jornada laboral, nuevas elecciones tras la disolución de la asamblea nacional. Todo eso en 15 días aproximadamente. Y entonces ahora la gente sabe que si sale a la calle, puede hacer presión para cambiar las cosas. O sea, excelente servicio: se valida un método que fue muy violento para lo que se acostumbra acá y se hacen profundos cambios sociales y políticos en los que el presidente, Charles de Gaulle, en vez de ser atacado, cede y también gana.

Pienso que lo que queda más vigente es el espíritu de esas protestas, que se toman como el origen de muchos avances en demandas sociales que vinieron después, justamente porque marcó el precedente de que se podía hacer un cambio. Ahora funciona más bien como un referente simbólico de las protestas y manifestaciones. Eso es positivo de alguna manera, muy civilizado todo, muy limpio. O sea compara con las protestas en dictadura, las de octubre del año pasado. Tenemos mil mayos del 68 pero no conseguimos lo mismo.

Acá se validó un método de presión y de negociación, se consiguieron cosas. Pero está todo super romantizado, super idealizado. Si vas por la calle en París en los sectores donde hubo protestas, hay placas conmemorativas de todos los muertos y no sólo de estudiantes, sino de funcionarios, bomberos, gente de la cruz roja, incluso militares. Y eso en ánimo de no olvidar y no repetir la violencia y la muerte, mismo principio que se ha usado para las atrocidades cometidas en la segunda guerra mundial, sobre todo por parte de los alemanes. Esa política de la memoria es super fuerte y los marca mucho. La intención de aprender de esos conflictos y de no repetir los errores es lo que intentan cultivar.

Pensando en los movimientos sociales Latinoamericanos, ¿en qué situación reivindicativa está hoy el pueblo francés que vive la pandemia?

Acá se callaron todos. Yo estaba bien impactada porque durante la pandemia, la gente era tan obediente, que me parecía mentira. Todos haciendo caso y esperando que el presidente hablara en cadena nacional para saber qué hacer. Aunque no sea de tu color político, el tipo tiene una autoridad increíble, lo respetan, confían en las decisiones del gobierno. Yo nunca había visto eso. Acá igual hay huelgas y manifestaciones, son bien comunes, hemos visto a los chalecos amarillos que tienen un conflicto todavía sin resolver. Pero todo es pacífico, las marchas no terminan en abusos de poder, no hay guanaco ni zorrillo. Es muy absurdamente civilizado, se usa más bien para tener visibilidad y para hacer presión, pero no es violento. Entonces en pandemia, se callaron porque el estado me protege y ahora que nadie sabe qué hacer, confío en el gobierno y las autoridades que me salvarán. Alegan siempre, es como lo más característico de los franceses, siempre alegando por algo, pero como te decía antes, son tan respetuosos y educaditos que tienen un límite que les impide hacer la revolución. Yo siempre pienso que lo de mayo del 68 tiene fama de ser super revolucionario y violento, pero si revisas textos y videos, en realidad no lo fue como nosotros imaginamos.

¿Qué piensas del voto femenino histórico en relación a las campañas publicitario políticas que influencian a esta cantidad de electoras casi cómo clientas?

Al respecto, siempre pienso en un video que hay de Rockefeller diciendo que él financió el movimiento y las revistas revolucionarias feministas, porque pensaba que si sacaba a las mujeres de casa destruía a la familia, la educación de los niños pasaba al estado y ellas entonces pagarían más impuestos. Todo muy conveniente para los poderosos. No es por ser conspirativa, no creo que sea 100% así, pero hay que tener cuidado siempre y dudar de todo. El movimiento feminista históricamente busca revindicar los derechos de las mujeres y eso incluyó el derecho a voto. Cierto es que al capitalismo le conviene que nosotras en algún momento queramos salir a trabajar y dejar de estar en la casa porque nos convertimos en trabajadoras y contribuimos al enriquecimientos de las clases altas. Pero es más bien por lo asqueroso que es el sistema actual y no directamente contra las mujeres. El inicio del feminismo sufragista busca cumplir ideales en un contexto de muchas otras demandas feministas y tiene que ver con alcanzar la igualdad. Yo creo que los mecanismos de control no son exclusivos a los movimientos feministas, sino a toda la clase trabajadora explotada. Lo veo todo dentro de ese mismo contexto de abuso capitalista, entonces claro que conviene que individuos que no pagaban impuestos, ahora paguen. Son lógicas abusivas que han abundado siempre en este sistema horrendo.

¿Cuál es la lección que tuvieron los franceses en su historia colonial, específicamente el Argelia, y qué Chile aún no aprende en relación a los mapuche?

Honestamente, no veo mucha. No quiero generalizar, pero aquí igual hay racismo. Y lo que en realidad molesta son los pobres. Adela Cortina tiene un libro que se llama “Aporofobia, el rechazo al pobre” y en realidad es eso lo que yo veo. Hay rechazo a aquellos pueblos que tienen menos, puedes verlo ahora con la inmigración. Las cosas quizás ocurren a diferente escala y en otros escenarios acá, pero no quieren que vengan los afrodescendientes ni los árabes, pero los países de los que vienen son ex colonias francesas y europeas. Entonces les quitaron todo y ahora que los empobrecieron y están llenos de guerras y miserias, no los quieren recibir. No le veo tanta diferencia a querer quitarle todo a los mapuches, empobrecerlos, denigrarlos y luego tratarlos de delincuentes porque pelean por lo que les robaron.

En el caso de Argelia, pienso que la lección justamente tiene que ver con que casi un millón de argelinos se vieron obligados a emigrar a Francia a causa de esta guerra independentista y Francia se ve obligado a recibirlos y lidiar con su rabia y resentimiento. Es una de las veces en las que la colonización les hizo pagar las consecuencias. Los argelinos y descendientes que viven en Francia fueron en origen colonos franceses expulsados cuando se firmó la independencia. Hay gente que aún espera que Francia pida perdón, porque fue una guerra absolutamente asimétrica, un clásico del capitalismo imperialista contra el comunismo. 

¿Cuáles son los cruces desde los estudios críticos postcoloniales que no se condicen con el dominio económico imperante, tanto europeo como norteamericano?

Entiendo que se trata de confrontar el postcolonialismo filosófico versus colonialismo económico. Un discurso que intenta desligarse de lo hegemónico pero que inevitablemente es parte de un sistema abominable. Conocí a un tipo que decía que era anarquista, no trabajaba y vivía con lo mínimo, pero tenía cuenta bancaria. Cuando le preguntaban por esa contradicción, decía que si no tenía cuenta, no sabía dónde podían depositarle las ayudas del estado para la gente que no tiene trabajo y etc. ¿Es un poco eso o no? La imposibilidad de salir, en la práctica, de esta especie de normativas infinitamente absurdas que nos rodean. Debiésemos dejar de consumir, pero nos morimos. O tener una granja autosustentable con animales, pero igual nuestras necesidades básicas se cubren con capitalismos. Me imagino una casa con paneles solares que generen energía eléctrica para conectarme a internet. Hay un nivel tan violento de dominio y dependencia del sistema que no nos damos cuenta y más aún viviendo acá, donde creen que tener las necesidades cubiertas y subsidiadas es lo mejor que puede pasarte, un país muy sustentable, con una alta calidad de vida, donde crees que eres libre. Pero te controlan todo, siempre saben quién eres, dónde estás. Si no tienes nada, te vuelven a dar todo, pero eso implica unirte a ellos. Es tan fuerte el poder hegemónico que la descolonización como salida y regreso a los orígenes te hace ser un marginal, porque los tipos son dueños de todo y el control es tal que simplemente no te lo permiten.

¿Cómo fue el proceso de migrar a Francia en un contexto de discriminación al inmigrante, tanto legal como humano?

Una burocracia del terror. Verdaderamente insoportable. La verdad es que los latinos no son tan discriminados como musulmanes y afrodescendientes. Y hay muchísimos latinos. No he vivido esa discriminación de manera directa, pero sé que a otros sí les ha pasado. En general, he visto actitudes que valoran a los extranjeros sin caer en el paternalismo, pero hay que pensar que estoy en un contexto super burgués, en la oficina de los doctorantes, donde hay muchas personas de otros países y donde se supone que se construye el conocimiento a partir de la diversidad y bla bla. Diferente es si vienes ilegal, te bajas de un barco y estás sin papeles trabajando en lo que venga. Sobre todo para ellos, pienso que es una neoesclavitud. Una forma de reprimir y de maltratar a un cierto grupo de personas que no son o que no pertenecen a algo y que son rechazados al intentar ser parte. Y se da en Europa en general, en algunos lugares más salvajemente que en otros, como un intento de resguardar o de cuidar lo que supuestamente poseen. La burocracia excesiva es una herramienta para establecer esa diferencia y excluir a la gente.

¿Es actual el pensamiento de Albert Camus y Fran Fanon a la luz de la tan bullada caída de los macro relatos de la modernidad?

A mí me da la impresión de que ese discurso es actual sólo si lo pensamos ahora desde una perspectiva revolucionaria. Si te refieres a lo postmoderno como escenario actual, independiente de cómo llamemos a los tiempos actuales, sí creo que los grandes discursos cayeron, pero yo lo que principalmente veo con más claridad es el capitalismo despiadado como razón de ser de todo. Y entonces, no dejarse llevar por eso y entender que funciona en nuestra contra, es revolucionario. Si lo piensas así, puede que las posturas de Camus, de Fanon y de muchos otros sea vigente, pero desde la marginalidad, quiero decir, como respuesta o resistencia al capitalismo. Y al final lo digo porque pienso que el discurso marxista de igual manera está vigente como forma de entender esta lógica de mercado en la que vivimos. Pero pienso que es una percepción solamente, una idea ilusa que puede estar también manipulada por el enemigo.

¿Por qué la literatura define tu qué hacer?

Porque, de partida, me provoca algo que no quiero nunca dejar de sentir. Algo como un lugar en el que quiero estar, la sensación de que ahí está la gracia y el encanto de todo. Como un refugio que nunca traiciona y que puedes llevar contigo. No siempre es feliz ni tan esperanzador, pero la vida no lo es tampoco. Y ahora actualmente me metí en una investigación grande en la que disfruto leer todo lo que encuentro y moverme buscando sentido y lógica en ese código literario, buscando aproximaciones, comparando estilos y descubriendo cosas que no conocía, es infinito. Calza, yo creo también, con un perfil más bien melancólico y alejado de lo concreto. Bolaño lo dice bien: “Demos gracias por nuestra violencia aunque sea estéril como un fantasma, aunque a nada nos conduzca, tampoco estos caminos conducen a ninguna parte”.

¿Qué te parece el proyecto de vida escritura de Roberto Bolaño que de cierta forma llega a su culminación política en el libro 2666?

Me da rabia porque yo creo que él no quería terminar ahí. Es decir, de alguna manera lo hizo, pero ahí no acabó su proyecto, tenía mucho más material que se ha ido publicando póstumamente y es de tan buena calidad como ese texto. Ahora, sí, pienso que 2666 es una declaración de principios, entendiendo eso como una instancia en donde se resume todo. Pero creo que el texto que mejor plasmó su proyecto fue Los detectives salvajes. Me parece de todas formas que a lo largo de toda su obra dialoga en la misma sintonía y que sigue en coherencia con textos que siguen apareciendo hasta ahora. El último texto que se publicó en 2017, Sepulcro de vaqueros, continúa ese mismo proyecto, puedes encontrar el mismo tipo de personajes y continuar leyendo sobre algunos que aparecieron en Los detectives salvajes, que se publicó en 1999. Entonces es como un proyecto que iba más allá de los textos, pero se justificaba en ellos. Es más bien una forma de ver la literatura.

¿Cuál es el  legado de George Perec para la Europa de la posguerra?

Perec pertenecía a un taller llamado Oulipo, que significa “Taller de literatura potencial” que es, hasta el día de hoy, un grupo de experimentación literaria. Su propuesta consiste en utilizar límites o restricciones aplicadas al lenguaje, para crear nuevas posibilidades de escritura y creación. Yo pienso que, si el proyecto radica principalmente en esa práctica, lo que Perec hace es proponer la búsqueda de nuevas formas de diálogo sobre la viabilidad de las estructuras y la posibilidad de transgresión. Esto es más evidente si piensas en la forma de publicar un libro, por ejemplo, pero puede ampliarse mucho más y pienso que es más o menos lo que se intentó hacer desde la contracultura. No estoy segura de que haya aportado eso en la Europa de posguerra, pero desde el discurso que subyace a ese proyecto experimental, me parece que impulsa un cuestionamiento a la convencionalidad, a la interdisciplinariedad, siguiendo el método de búsqueda de nuevas estructuras formales que inició el surrealismo. Y desde ahí, abrir nuevas posibilidades para la lengua, más bien desde una propuesta de creación. Si piensas en el contexto como una sociedad sesgada por el consumismo, es una oportunidad de fijarse en lo cotidiano y en lo que realmente importa y en ampliar un poco las perspectivas fuera de estas estructuras de poder para reaccionar a la opresión del mercado. A mi me parece que esa idea aporta lucidez y una visión del mundo un poco más esperanzadora.

¿Qué modelo teórico explicaría mejor para ti el lenguaje verbal humano?

Me encanta pensar que la lingüística generativa de Chomsky es real. Eso de la gramática universal. De hecho, hice una tesis de master que se basaba más o menos en eso, en que para adquirir una segunda lengua, los parámetros de funcionamiento de tu lengua tienen rasgos universales, por lo que puedes usarlos para aprender una lengua 2. Sería como vaciar una lengua 2 en tu lengua 1 como si ésta fuera un molde en el que hay ciertas formas que van a calzar y otras que no. Y puedes ayudarte de la traducción, que es una tendencia muy recurrente cuando aprendes una nueva lengua. Ahora, esas teorías son bastante impopulares la verdad. Pero, Chomsky me parece un personaje muy atractivo y vigente.

El modelo teórico que más me gusta es el de Edward Sapir y Benjamin Whorf de los años 40. Los tipos básicamente dicen que hay una relación entre las categorías gramaticales de una lengua y la forma de entender y conceptualizar el mundo. Se supondría entonces que, como pensamos con palabras, hay tribus en la india que tienen muchas más palabras para referirse a asuntos espirituales, por ejemplo, que a cosas del mundo. Es como cuando dicen que los tipos que viven en la nieve, tienen muchas formas de referirse al color blanco, algo así.

Y me parece que las categorías de género por las que el lenguaje inclusivo pelea, corresponden a transformaciones mucho más profundas, por eso que las categorías no están hechas aún con palabras: implican un cambio de mentalidad y de forma de ver el mundo. Lástima que este modelo es bastante controversial, pero si buscas el trabajo de Kaplan, por ejemplo, es entretenido porque establece algunos patrones del discurso escrito de diferentes lenguas y hace unos dibujos muy distintos entre cada una. Es muy interesante.

¿Qué me puedes decir sobre el uso del lenguaje en la jerga popular, fuera de los espacios académicos, bajo el prisma normativo de la RAE?

Me gusta el lenguaje informal, figurado y menos elegante, me identifico más con eso que con la norma. Siempre depende del contexto, en general el uso del lenguaje que se da en el habla, no es menos rico ni valorable que el que supuestamente resguardan instituciones como la RAE. Yo sufro bastante cuando tengo que hablar en francés y no encuentro mis palabras informales/vulgares favoritas que son tan precisas para describir lo que pienso y siento. No porque no hayan garabatos en el idioma francés, sino que para mi no significan nada, no tienen una carga semántica ni simbólica. Creo que eso es lo más valioso del lenguaje y forma parte de nuestro uso particular de la lengua. Entiendo la razón de la existencia de la RAE, yo lo veo un poco más por resguardar la evolución del lenguaje, las raíces, la etimología, porque es histórico y ahí hay ciertos rasgos que no creo que den lo mismo desde el punto de vista diacrónico. Pero tampoco creo que el uso estrictamente formal/culto de una lengua sea más correcto o no. De hecho es muy creativo, hay mucha riqueza y originalidad en el uso informal y eso es parte del uso del español. No creo en la policía del lenguaje ni en la idea de perpetrar un solo registro de habla. La lengua está viva y en constante cambio y evolución, no hay contextos más importantes que otros.

¿Puedes comentarme los desafíos que enfrenta el lenguaje inclusivo de género en el idioma español y francés?

El desafío me parece que no está justamente en el uso inclusivo del lenguaje, pero pienso que es una buena manera de hacer visible el tema de fondo. Es decir, la idea no es que todos usen el “todes” porque eso no soluciona el problema. Usar el idioma como arma de revolución me parece totalmente válido, pero espero que finalmente se aborde de manera más concreta, con leyes que incluyan efectivamente a todes y den la mayor cantidad de opciones para elegir libremente. En Francia no existe algo como eso. Sí hay una forma de incluir a hombres y mujeres discursivamente, pero se hace sólo considerando ese binarismo y no todos lo hacen. Lo que pasa, creo, es que acá hay más “libertades” en cuanto a opciones para hacer lo que decidas sin tener que dar explicaciones y con apoyo social. Entonces los desafíos no encuentran necesidad de visibilizarse con herramientas como el lenguaje. Acá si hay una reforma que no te parece, marchas en la calle, protestas pacíficamente, te escuchan y negocias, aunque a veces cuesta, depende del gobierno de turno. Pero es mucho más detallado porque el derecho ya lo tienes, por ejemplo a abortar. A mi me impresiona eso porque, por ejemplo con el aborto, es legal en Francia desde 1976, o sea hace más de 40 años. Y entonces no hay nada que pelear porque ya lo tienes. Imagínate haber nacido en un lugar donde tengas derecho a todo y sea normal. Es otra etapa la que se vive acá, como un futuro ideológico en varios derechos fundamentales, pero el mismo pasado en otros. Creo que el desafío del francés siempre va a ser que ni los franceses logran bien utilizarlo correctamente de manera cotidiana. Son más fuertes las ideas.