Artículo de opinión: Los niños/as/es son primeros…en la lista de espera.

10/08/2020

Hace algunas semanas, gran parte de la población miraba expectante el debate sobre el retiro del 10% de las AFP y los últimos ajustes a esta reforma constitucional, dentro de ellos, el apartado que consignaba que ante deuda de pensión de alimentos el dinero sería retenido. Este elemento parecía un extraño momento de cordura de las “autoridades”, y aún más sorprendente, fue el hecho que ante la gran cantidad de deudores que decidió NO solicitar su retiro de fondos para así evitar la retención, avanzaron al pago automático y obligatorio de las pensiones alimenticias con el dinero de las AFP.

Por su puesto, y como era de esperar, el momento de lucidez poco duró y en solo 24 horas el Ministro Larraín la tildaba con una “posible inconstitucionalidad” ya que, en sus propia palabras “(…) Existe hoy día una norma, en virtud de la cual, el juez, a petición de parte de oficio, puede establecer medidas cautelares para asegurar en ese caso la obligación del deudor (…) En virtud de esta norma, no sería necesario agregar una norma adicional”.

Es así como el proyecto el día de ayer volvió a sala y hoy se encuentra en discusiónen la cámara de diputad@s, jugando  y atenuando  nuevamente  la defensa de los derechos de más de 400mil NNA (Niños, niñas y adolescentes).

Acá es donde pregunto, ¿cómo es que la alimentación, la higiene y la responsabilidad económica de los adultos ante NNA puede ser inconstitucional?  ¿Cómo es que vale la pena defender los intereses económicos de las AFP y no los derechos básicos de NNA? ¿Cómo es que el ministro tilda de innecesaria esta medida ante más de 400mil solicitudes de retención? Resulta que la desprotección de la infancia y juventud son una decisión estructural, un elemento político profundamente neoliberal e incluso patriarcal. Mientras mayormente el cuidado infanto-juvenil esté ligado al “voluntarismo” o a la “responsabilidad individual” de cada familia, menos problematizamos que críar en este sistema es tan complejo que podría parecer insostenible. Mientras menos políticas públicas (o mientras más deficientes sean estas) más lanzamos y “acostumbramos” a los NNA de nuestra clase a ser sujetos de segunda categoría. Y más perpetua, sobre todo en las mujeres, la responsabilidad de ”sacarles adelante” y anularse por mantener o cuidar.

Mientras más relativizamos los  derechos fundamentales y garantías básicas en el desarrollo infanto-juvenil tenderemos a normalizar la violencia sistemática del estado a NNA.

Si el modelo, si el sistema económico, si los intereses políticos no resguardan a NNA, no sirve y no es sostenible.