Opinión: ¿Quién gobierna en Chile?

Por Bautista

11/07/20. Santiago de Chile

El último traspié del gobierno de Sebastián Piñera dejó una grieta en la coalición gobernante y una crisis en su sector. Pero en medio de un contexto de crisis sanitaria y de un presidente cada vez menos expuesto ante la luz pública, cabe preguntarse en dónde residen las riendas de la gobernabilidad del país.

Tras la revuelta popular de octubre, hemos sido testigos de un liderazgo cada vez más acabado por parte de Sebastián Piñera. Los sucesivos cambios ministeriales y la impopularidad de los mismos ante la opinión pública develan un gobierno débil e incapaz de proveer confianza, incluso en su propio sector político.

Esta situación de incipiente desconfianza generalizada por parte del gobierno, se agrega a una abierta disputa con el congreso con respecto a los proyectos de ley como fue en el caso esta semana con la aprobación de la idea de legislar sobre el 10% de las AFP. Pero esta situación se arrastra desde hace meses, el mismo acuerdo denominado “Por la paz y una nueva constitución” fue determinado entre cuatro paredes por el legislativo sobrepasando las propuestas de gobierno.

Pero frente a estas divergencias y constantes contradicciones con respecto al actuar del gobierno y sus propios legisladores, es prudente preguntarnos que sucede en el segundo piso del Palacio de la Moneda. Ahí, en las sombras del centro de operaciones de palacio reside un nombre: Cristián Larroulet, asesor de Sebastián Piñera y ministro de la secretaría general de la presidencia durante la totalidad del mandato anterior. Denominado por variadas investigaciones y voces periodísticas cómo el cerebro tras Piñera, dónde las decisiones pasan primero y a quién durante la última semana tanto Piñera como Blumel le merecían explicaciones por tal estrepitosa derrota legislativa.

Unos kilómetros más al oriente de Santiago, aguarda la sede de la Confederación de la Producción y el Comercio, dónde reside Juan Sutil, su presidente. Otro líder aparente de las directrices del país, representante del empresariado chileno y con una particular cobertura mediática, a veces sólo comparada con la del mismo Piñera. Inclusive por obra del mismo gobierno, ha tenido una participación inigualable a cualquier otro sector de la sociedad civil en el gobierno y la toma de decisiones. Sutil posee una vocería propia e independiente del gobierno sobre temáticas atingentes a este y que, debido a la misma monopolización de los medios de comunicación tradicional, es capaz de presentarse como un gobernante que determina las riendas del país.

Pero la paz temporal a la que Larroulet como Sutil disfrutan durante la actual crisis sanitaria no sería posible sin un nombre clave; Mario Desbordes, timonel del Ex Partido de Piñera, uno de los actores claves en los consensos de noviembre y quién le otorga la estabilidad en la bullada coalición de gobierno. Desbordes, de alto perfil mediático, moderado en temáticas como la nueva constitución o el retiro del 10% de las AFP, se presenta como un caudillo de derecha capaz de pactar con la Ex concertación y el Frente Amplio, presentándose como la voz más templada y que finalmente logra mediar las diferencias entre el resto de partidos: Evopoli y la UDI.

Por ello ante esta nueva olla a presión que significan las AFP y la crisis económica, desconocemos aún sus consecuencias para un movimiento social que se presentaba en marzo de manera imparable. Mientras el gobierno de Piñera que posee cada vez más desconfianza e incapacidad de liderazgo, debemos mantener esa duda; ¿Quién gobierna en Chile? ¿Quién impondrá la voz ante la cada vez más incipiente agudización de la crisis económica, sanitaria y política actual? Son preguntas para mantener en velo durante al menos algunas semanas más.