#Argentina -LA PANDEMIA MACHISTA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS- tatagua consejeria

Escrito por Tatagua Consejería , organización Argentina.

Los emergentes sociales, económicos y políticos de la sociedad no aparecieron con el Covid 19. Estos ya estaban instalados desde hace largo tiempo, en casi todos los casos de manera estructural como producto de un sistema capitalista y patriarcal voraz. Años de resistencias, redes, organización y lucha en la calle impulsaron la efectivización de políticas para el acceso a derechos y a una vida más digna, y en el caso de la lucha feminista esa vida digna sólo puede ser alcanzada erradicando por completo todas las violencias hacia nosotras/es y los niños niñas y adolescentes. En este contexto, el incremento de la crudeza de esa violencia, la falta de recursos y la desigualdad de oportunidades son la verdadera pandemia, que de modo silencioso revela más daño que el propio virus que nos mantiene en cuarentena.
En nuestro país hay numerosas normas, leyes y protocolos que tanto a nivel nacional como provincial y municipal deberían cumplirse de manera efectiva para proteger a las/es compañeras/es en situación de riesgo, pero lamentablemente debemos destacar que aun antes del 19/03/2020 ya funcionaban desarticuladamente o con escasa y baja efectividad.
Así como el contexto nos interpela y nos lleva a preguntarnos sobre el futuro inmediato de una vida profundamente transformada por el encierro, es en la temática de violencias patriarcales y machistas que cobra aristas alarmantes. Más de un femicidio por día registrado (que seguramente sea mayor porque no todos aparecen en los medios de comunicación) e infinidad de crímenes transodiantes delatan la necesidad de implementación de una estrategia integral que esté a la altura de los riesgos que corremos.
Antes de la pandemia realizar una denuncia y continuar con el circuito formal de medidas de protección, ya significaba un verdadero calvario para las personas, que sumado al daño producido por la violencia se reactualizaba mediante el trato deshumanizante de los dispositivos y la burocracia estatal. En detrimento del proceso de reparación, las compañeras y compañeres se ven obligades a desistir del proceso porque no encuentran formas efectivas de hacerle frente ni el respaldo institucional necesario para protagonizarlo. En contexto de encierro se recrudecieron la violencias, y no vislumbramos un cambio estratégico que pueda dar respuestas a los emergentes actuales. Mientras somos nosotras/es las/es que estamos cautivas con nuestros agresores, los violentos y femicidas no están en cuarentena. Gritamos que estamos hartas de que nos digan que no se puede hacer nada cuando recibimos amenazas de muerte en nuestras redes y teléfonos, cuando se apersonan los violentos en nuestras casas incumpliendo medidas perimetrales, cuando nos matan en la calle, mientras el gobierno destina recursos para hacer inteligencia mediante ciberpatrullaje. También estamos hartas de que bajo la máscara de gobierno de puertas abiertas, ningunean el vasto recorrido que tenemos las organizaciones en los territorios terminando sentados en una mesa con un sacerdote de la iglesia católica -histórica herramienta patriarcal y opresión a mujeres, disidencias y niños niñas y adolescentes- pensando estrategias para abordar la violencia.

Antes de la pandemia realizar una denuncia y continuar con el circuito formal de medidas de protección, ya significaba un verdadero calvario para las personas

entrevista a tatagua


Durante este tiempo llevamos adelante tareas de visibilización e intentos de aproximación y articulación con los organismos estatales de modo de relevar dispositivos actualmente activos, recursos y protocolos de acción en contexto de aislamiento obligatorio. De los 11 municipios contactados, sólo uno respondió a nuestra solicitud, pero sólo lo hizo con generalidades y respuestas evasivas. Tomando en cuenta la referencia construida en todo conurbano sur, con 580 personas acompañadas durante el 2019, es que tomamos el derecho de exigir respuestas efectivas a las demandas planteadas, de modo de seguir llevando adelante tamaña tarea que nos convoca. Denunciamos las trabas burocráticas que interpone la policía a la hora de efectuar una denuncia, negando el derecho a realizarla y a recibir protección, así como el trato revictimizante que reciben por parte del personal policial las compañeras y compañeres en situación de violencia. Alertamos sobre las prácticas criminales que se llevaron a Florencia Magalí Morales detenida por ir a comprar y ahorcada en una comisaría en San Luis, así como el abuso sexual cometido a Delfina por la policía de Jujuy. Es claro que la policía tiene hoy más que nunca un poder criminal en sus manos, y lo usa para seguir disciplinando nuestros cuerpos. Visibilizamos la falta de respuesta a la solicitud de información de recursos activos en los municipios, atentando contra el derecho a la información y el acceso a servicios públicos y gratuitos. Denunciamos la ausencia de cupos para los hogares y refugios para víctimas de violencias, las lógicas carcelarias que sostienen y los criterios caprichosos de ingreso y egreso (como obligatoriedad de denuncia, obligatoriedad de contar con redes afectivas para el egreso, ausencia de antecedentes de salud, entre otros). Denunciamos la precarización de las trabajadoras de la línea 144.
Como colectiva feminista que entre nuestras líneas de acción toma la escucha y acompañamiento a mujeres, lesbianas, trans, travestis y no binaries en los procesos de detección y salida de la espiral de violencia que sufrimos, desde el primer momento supimos que el contexto de encierro agudizaría las dificultades para construir redes debido a que la libre circulación y el encuentro están cercenados. Sabiendo que la proximidad comunitaria es clave, continuamos acompañando situaciones en los barrios que habitamos y por vía telefónica, porque la consideramos una tarea irrenunciable y porque nos resistimos a seguir aisladas bajo el falso discurso de que nos están cuidando. Gritamos bien fuerte el Estado es responsable y que estamos más alertas y activas que nunca. Nos cuidamos entre nosotres-
Tatagua Conurbano Sur
Mujeres, lesbianas, trans, travestis no binaries